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#PASO 2017

Edición Especial - Viernes 11 de agosto 6:00 hs

Periodismo y Dictadura

12/03/2014
La tapa de La Gaceta del 25 de marzo de 1976 (Fuente: archivo microfilmado La Gaceta)
La tapa de La Gaceta del 25 de marzo de 1976 (Fuente: archivo microfilmado La Gaceta)

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Aniversario 24 de marzo

La Gaceta de Tucumán y su falta de autocrítica

Marzo 2014.- Es el cuarto diario con mayor circulación en el país. El centenario coloso del norte busca renovarse y dejar atrás al viejo matutino conservador. Pero su historia le pesa: nunca se formuló una autocrítica de cara a sus lectores por su decidido apoyo al golpe cívico militar de 1976, su connivencia con la represión y sus silencios vergonzosos. Diario sobre Diarios (DsD) a 38 años del Golpe de Estado recupera hechos históricos para aprender, no olvidar y cambiar. Anécdotas rescatadas del olvido. Las columnas publicadas en 1976 por Morales Solá y Escribano. Quienes trabajaban en 1976 en la redacción oficialista.

Marzo 2014.- La Gaceta de Tucumán es un emblema del periodismo del norte argentino. Es un diario tucumano pero regional que cumplió su centuria recientemente. Su actual plantel profesional es joven, al igual que el diario La Nación de la familia Saguier, también La Gaceta de los García Hamilton se renovó.

A los actuales profesionales de La Gaceta –acostumbrados a sus plumas punzantes, éticas e insospechadas de oficialistas en la actual era democrática- les puede costar comprender que su propio diario fue oficialista, cuando precisamente debió mostrar coraje de parte de sus propietarios para hacer periodismo.

Pero los tucumanos menores de 40 años difícilmente tengan un recuerdo vívido del golpe institucional del 24 de marzo de 1976. Y menos aún sepan qué rol cumplió La Gaceta por entonces: el propio diario aún mantiene en su sitio una versión tergiversada de su rol en 1976, y sus actuales propietarios creen que no hay necesidad de reinterpretarla de cara a sus lectores. Ni aunque sea por una cuestión de marketing.

Algunas cuestiones ayudaron hasta aquí a la empresa: los trabajos universitarios, los aportes intelectuales y las posibilidades de investigación al respecto son limitadas en una provincia que aún depende para su difusión de las relaciones con el decano del periodismo tucumano, que de a poco avanza en el desarrollo de plataformas digitales.

La Gaceta no es un multimedios. O como se maldice: no es un “monopolio”.La Gaceta –según le explicaron varios tucumanos al DsD- es mucho más: forma parte de las familias tradicionales, ha sido siempre el poder real de una provincia con una economía siempre concentrada.

Diario sobre Diarios (DsD) desarrolló este artículo en la propia capital tucumana. Para su redacción DsD conversó con cinco fuentes. Dos de ellas en “on” son citadas, el gerente de la empresa José Pochat y la militante de FADETUC, Marta Rondoletto. Otros dos ex Marta Rondoletto (Fuente: tucumanhoy.com.ar)periodistas del diario y un ex trabajador de la secretaría de Prensa de la provincia lo hicieron pero “off the record”.

Resultaron fallidos otros intentos: un ex periodista prefirió no darnos una entrevista por encontrarse con problemas de salud. Parte de la información que aquí se brinda fue tomada de artículos previamente publicados por Marcos Taire, Andrés Jaroslavsky y de un trabajo académico de Gabriela Roffinelli y Matías Artese. No recibimos respuestas a los intentos de contacto con Luz García Hamilton, nieta del fundador del diario.

Las imágenes que se exhiben, son inéditas para la web hasta aquí, y fueron posibles gracias a que el diario La Gaceta permitió fotografiar las tapas y registros de 1976, que ya se encuentran microfilmadas, para evitar su deterioro. Agradecemos dicha colaboración.


¿En aquel 24 de marzo de 1976, que tan “objetivo” fue La Gaceta tucumana?

La justificación del golpe

En Tucumán, es impreciso señalar el comienzo de la dictadura en coincidencia con la asunción de la Junta Militar el 24 de marzo de 1976. Desde 1975 el Operativo Independencia representó la instalación del Ejército con poder de investigar, vigilar, secuestrar y detener a personas bajo el argumento de la lucha contra “elementos subversivos presentes en el territorio”.

Fue la polémica respuesta institucional al desarrollo en algunos puntos del monte tucumano del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), un grupo de jóvenes armados dispuestos a desarrollar la guerra de guerrilla, consecuencia de las luchas anteriores de los obreros azucareros durante la década del 60.

Fueron los años de la rebelión juvenil: Argentina vivió desde 1955 brevísimos períodos de gobiernos democráticos y una mayoría de décadas de regímenes de factos. Esas generaciones decidieron tomar las armas, luchar por un país distinto, en el contexto mundial del socialismo como paradigma.

Durante la implementación del operativo y antes del Golpe, el peronista Amado Juri fue gobernador. Pero el Ejército tenía autonomía de acción y políticas propias. Y articulaba con el Poder Ejecutivo de igual a igual.

Una nota del 28 de Febrero de 1976 titulada “Coordinación de Salud Pública y el Ejército” refiere:

“Autoridades de salud pública de la provincia, militares y del colegio médico analizaron planes sanitarios de este año y acordaron reuniones periódicas para evitar superposición de esfuerzos (...) el teniente coronel Luchini anticipó que elevará todo lo tratado al General Bussi y reiteró que el hospital móvil de emergencia tiene previsto desplazarse por distintas localidades de la provincia...”

En un trabajo de investigación sobre la construcción del discurso justificador del Operativo Independencia, Matías Artese y Gabriela Roffinelli afirman que “el mismo diario ‘La Gaceta’ toma la decisión política de informar y promover sistemáticamente las actividades de las fuerzas militares y civiles en la construcción de un ‘otro peligroso’ al que había que destruir. Nos referimos tanto a los mismos periodistas como a las editoriales escritas que en más de una ocasión saludaban y mencionaban con elogios las actividades antisubversivas”.

Según los autores, “Los propietarios y directores del diario La Gaceta, personalidades no militares, se involucraron constantemente con la divulgación de los hechos realizados por los miembros del régimen político militar que gobernaba la provincia (…) La redacción misma de ‘La Gaceta’ toma una posición (…) Además de cubrir las acciones de apoyo al ejército, las noticias del diario ocultan (salvo escasísimas excepciones) las prácticas de grupos paramilitares que comienzan a tener una presencia sistemática en la provincia en pleno desarrollo del operativo. En las editoriales del diario nunca se mencionan las decenas de activistas que ‘aparecen’ ejecutados en la vía pública, ni los secuestros y desapariciones”. 


Artese y Roffinelli destacan que “El discurso que operó como legitimación del genocidio argentino pero también latinoamericano fue, al igual que en el nazismo, el discurso racista - biologicista. Aunque en el caso de Argentina no se fundamentó centralmente en diferencias raciales o étnicas, sino en la prácticas socio-políticas de los sujetos ‘meritorios’ de ser aniquilados”.

Morales Solá y Escribano

El 29 de febrero de 1976 se publicó una columna del Panorama Tucumano firmado por Joaquín Morales Solá cuyo copete versó “La república enferma. La distensión. El papel sindical y la asamblea de la República”.

El artículo planteó que “La salud del país está dejando a la Argentina raquítica y desorientada, aquejada de una honda crisis económica y de innumerables enfrentamientos políticos, parece de pronto un cuerpo inmóvil (…) convencido de que su mal es inmutable”.

Y continuó con un reclamo de una alternativa: “La clase dirigente argentina no alcanza a ensayar una salida para esta larga sangría política (…) algo tendrá que pasar, alguna verdad tendrá que relucir en medio de la penumbra para cambiar ese rumbo (…) Nunca el país estuvo tan enfermo en su economía como ahora. La Nación está a punto de no cumplir sus compromisos externos (…) el emisionismo monetario ha provocado un índice inflacionario alucinante y la Argentina ya no tiene reservas”.

Morales Solá señaló que “Las declaraciones y discursos extractados del diario La Gaceta de Tucumán entre enero de 1975 y marzo de 1976 (…) son un claro intento de justificación ideológica del exterminio social y físico de los sujetos que “atentaban contra la integridad del conjunto de la sociedad argentina”, tal como un cáncer atenta contra la vida de quien lo porta.

Expresó la necesidad de exterminar el “mal”, la “infamia”, lo “foráneo”, lo “extranjerizante” que “amenaza” a los “verdaderos argentinos”, a los “valores Cristianos”, al “criollismo”, a “la argentinidad”.

Otro ejemplo de la postura de Morales Solá a favor del quiebre institucional es el artículo del 21 de febrero de 1975: “(Los militares) “no serán conductores de la circunstancia nacional ni indiferentes observadores de sus intentos políticos: serán un engranaje insoslayable insertado en la dura gimnasia del proyecto argentino”.

Un funcionario que trabajaba al momento del Golpe en la Secretaría de Prensa y Difusión del Gobierno de Amado Juri (1973- 1976) le dijo al DsD bajo estricto “off” que “La Gaceta no era un pasquín pro golpe. Sí hacían críticas al peronismo y mantenían un tono periodístico. Joaquín Morales Solá, por ejemplo, escribía artículos de corte liberal, en los que reclamaba orden”.

Sin embargo, el involucramiento de Morales Solá con la dictadura fue más allá. Fue señalado y citado a declarar en el juicio por los crímenes del Operativo independencia por una fotografía en la que se lo ve cubriendo el ingreso del jefe del operativo, General Acdel Vilas a un local que algunos sobrevivientes reconocen como el centro clandestino “Escuelita de Famaillá” y por otra foto en la que participa en un agasajo a los periodistas que brindó el General Bussi en 1975.

Hasta 2003, Morales Solá negó que haya conocido al dictador Bussi. Dijo que nunca había estado con el militar ya fallecido. Hasta que luego de una polémica con el periodista Hernán López Echague, Diario sobre Diarios (DsD) publicó por primera vez una foto del periodista con el entonces gobernador de facto.

Esa foto luego fue republicada por incontables medios de comunicación a partir de 2008, como trofeo de guerra en la batalla entre el Grupo Clarín y la Casa Rosada. Imagen DsD que en 2003 demostró que Morales Solá sí conocía a Bussi

El registro gráfico que obtuvo el DsD por entonces estaba en la hemeroteca del diario: allí DsD encontró la foto del entonces joven Morales Solá.

Posteriormente, el 5 de diciembre de 2014, el periódico Miradas al Sur publicó una foto de archivo donde se ve al joven Morales Solá en el centro de represión conocido como “La Escuelita de Famaillá”. El 13 de marzo de 2011 el mismo diario informaba de las declaraciones en sede judicial del periodista Morales Solá. 

Imagen de Miradas, a la derecha se observa al joven Morales Solá

José Claudio Escribano, por su parte, sostenía desde la La Gaceta el 16 de mayo del mismo año que “Lo que se entiende es que la subversión amenaza a todos por igual: al gobierno como encarnación de la voluntad popular y las instituciones y aún más, a nuestro sistema de vida. (...) Un peligro se cierne sobre los principios definitorios de la nacionalidad: la libertad, la igualdad de posibilidades, el catolicismo, la vigencia de los derechos humanos, y también sobre los lazos del 55 pasado.”

Cinco meses más tarde, Escribano -que se desempeñaba a la vez como subdirector del diario mitrista La Nación-  afirmó que “El ejército ha demostrado una acción de eficacia tanto en Formosa cuanto en Tucumán. En uno y otro lugar los reveses sufridos por los subversivos han sido de considerable magnitud. Y en el contexto general, a esto debe sumarse la impresión de que estamos ahora ante una definición política del gobierno de instrumentar los medios destinados a abrir una exitosa etapa en esta materia”.

Dime cómo editas…

De acuerdo con un relevamiento de archivo, durante las jornadas previas al Golpe de Estado de 1976 los titulares muestran a las claras la incorporación del lenguaje del Ejército y por lo tanto su matriz de interpretación: “Prodújose un enfrentamiento con extremistas” tituló el diario el 28 de febrero. Y en la misma página, “Un gremialista detenido por actividades subversivas”.

Al día siguiente pudo leerse “Un extremista fue muerto en Santa Fe” y el 14 de marzo “Otro extremista fue muerto en las proximidades de Choromoro”.

La filiación radical del fundador del diario imprimió un tono de crítica permanente hacia el gobierno peronista de Amado Juri. El diario le apuntó a la debilidad de conducción, y la presión por parte de la UCR para tratar en la Legislatura la crisis de gobernabilidad.

El 28 de febrero tituló “La Cámara de Diputados analizó la situación nacional y local”. El artículo destacó que la UCR no pudo tratar un proyecto que pretendía analizar la “falta de idoneidad del Poder Ejecutivo Nacional”.

El 3 de marzo, el Panorama Político, con la firma de Enrique Bugatti, señaló que “El radicalismo no tiene interés en constituirse en el verdugo del peronismo; insiste en cambio en que sean los propios peronistas quienes resuelvan actitudes heroicas que el radicalismo acompañará, sin dudas”.

Al día siguiente, en el Panorama Político firmado por Ángel Anaya se analizó que el Congreso está ante la posibilidad de “enjuiciar la idoneidad residencial para el ejercicio del poder Ejecutivo”. El tono del análisis no transmite la gravedad del asunto.

Un ex periodista de La Gaceta señaló que “antes del golpe, incluso cuando secuestraban a algún compañero y la familia pedía a La Gaceta publicar un aviso el diario lo hacía. En general se trataba de aclaraciones sobre la no pertenencia de esa persona a una organización armada, por ejemplo”.

En cambio para Marta Rondoletto, “Con relación a lo que pasaba con la lucha por establecer el paradero de los nuestros, tengo referencias por lo contado por algunas compañeras que La Gaceta no reflejaba lo que pasaba con esto. Entiendo que recién en el año 78, sacó algo de una Marcha que los Familiares de Desaparecidos intentaron hacer, procurando llegar a la Plaza y que ésta estaba copada por la policía con perros. Entiendo que La Gaceta dio, brevemente, cuenta de esto. Se publicó una solicitada con la lista de los desaparecidos, pero es bien avanzado el periodo”.

Instalar la idea del caos

Durante las primeras semanas de marzo, las noticias relativas al plan económico del gobierno nacional ocuparon la primera plana de La Gaceta. Con despliegue catástrofe señaló el 4 de marzo “Se dispuso otra devaluación, la sexta del año”, y dos días después “Emergencia económica”. El 9 de marzo “Endurecimiento gremial por el Plan Mondelli” y el 10, “Hay dos proyectos para interpelar a Mondelli”.

El 2 de marzo de 1976 un editorial titulado “Las obras públicas en crisis” señaló que “Sumando una nueva alternativa al desalentador panorama que presenta la economía nacional la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) acaba de expresar que en breve quedarán paralizadas las obras públicas del país como consecuencia del atraso que sufren los pagos al as empresas contratistas del estado... Sumado a la marcha de la inflación con el aumento inusitado de los precios y al amenaza de cesación de pagos de la deuda externa la detención de las obras públicas puede obrar como detonante en el ya aito polvorín que constituye la trama de acontecer argentino.”

La CAC saludó en 1977 la visita de Jorge Rafael Videla a Tucumán con un aviso de una página completa en La Gaceta.

El 19 de marzo La Gaceta publicó un artículo titulado “Es asfixiante la situación económica de los diarios” donde sostuvo que “En la reunión de apertura de la junta de directores de Adepa el titular de la entidad Juan Valmaggia calificó de asfixiante la situación economía de los editores de diarios y revistas. Se refirió asimismo a la constante inquietud que vive el periodismo nacional objeto de amenazas y agresiones desde distintos sectores incluyendo le sector oficial”.

Los silencios del diario

“Más que evaluar lo que se decía hay que evaluar lo que no se decía en La Gaceta”, sostiene una fuente que pidió hablar en “offf” con DsD.

Esta afirmación se comprueba en el archivo. En todo el mes previo al golpe de estado no hubo cobertura sobre los asesinatos y secuestros del Operativo Independencia. Las notas publicadas son del ámbito económico y político y en particular del desempeño de gremios y partidos en la discusión sobre el plan económico y las perspectivas institucionales. No existen menciones a desapariciones de personas, y las muertes violentas a cargo del Estado se mencionan como muertes de “extremistas o “enfrentamientos”.

Nada menciona la autobiografía de la empresa sobre el secuestro y desaparición del corrector de pruebas Maurice Jeger, en 1975, que motivó una huelga de redactores que de todos modos no impidió que el diario saliera a la calle a cargo de personal jerárquico.

Según el periodista Marcos Taire, uno de los instrumentos más utilizados por las empresas periodísticas fue el ocultamiento, la negación de los hechos, la desinformación.

“La Gaceta vivió dos situaciones ridículas, casi inexplicables. El primer episodio ocurrió cuando fue asesinado Arancibia, el dirigente de los maestros. El diario no publicó una sola línea sobre el crimen, ocultándolo, negándolo. Sin embargo, en los días posteriores no pudo evitar la catarata de avisos fúnebres publicados por centenares de tucumanos dolidos por la muerte de uno de sus comprovincianos más queridos y respetados. Después, sin pudor alguno, informó con lujo de detalles cuando los jefes de los criminales, Bussi y Arrechea, rindieron homenaje a los dos integrantes de la patota muertos cuando Arancibia y su hermano, también asesinado, repelieron a los agresores” explica Taire.

Añade que “El otro episodio vergonzoso ocurrió cuando La Gaceta no publicó una sola línea del documento presentado por el Partido Justicialista a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA en su visita al país en 1979. El comunicado difundido por los dirigentes peronistas Deolindo Bittel y Vicente Saadi detallaba las violaciones a los derechos humanos cometidos por la dictadura. En los días siguientes, La Gaceta publicó con gran despliegue las refutaciones y críticas que hicieron las autoridades militares a dicho documento”.

A diferencia de esos casos, La Gaceta sí dio cuenta de los asesinatos de Damián Márquez, ex secretario general de la CGT, y del dirigente azucarero Atilio Santillán en el local de FOTIA en Buenos Aires el 22 de marzo. También publicó una solicitada de homenaje del gremio al dirigente.

El diario registró en sus páginas que durante las primeras horas posteriores al golpe detuvieron al gobernador Juri y sus funcionarios.

También al secretario general del gremio de la Educación ATEP, Isauro Arancibia, que fue asesinado de 100 balazos junto a su hermano. Pero el hecho no apareció en las páginas del diario, tal como corroboró un relevamiento de DsD.

Limitaciones a la libertad de expresión

De acuerdo con varias fuentes, cuando se concretó el Golpe, en la Secretaría de Prensa y Difusión de la Provincia primero dejaron cesante al Secretario “mocho” Barcala y nombraron a militares, pero inmediatamente los reemplazaron por Domingo Padilla, el corresponsal del diario La Nación en Tucumán que tenía vinculación directa con Luciano Benjamín Menéndez, jefe del III Cuerpo del Ejército. También el proceso modificó el área. Pasó a llamarse Secretaría de Información Pública.

La asunción de Bussi como gobernador fue tapa de La Gaceta el día 25, en que además se publicaron las disposiciones del gobierno de facto con respecto a restricciones a la libertad de prensa que La Gaceta informó con el título “Sobre la difusión de Noticias y Comunicados. Disposiciones de la Junta Militar”.

“Los comunicados dicen así: comunicado 19: se comunica a la población que la junta de comandantes generales a ha decido que sea reprimido con la pena de reclusión por tiempo determinado el que por cualquier medio difundiera, divulgare o propagare comunicados o imágenes provenientes o atribuidos a asociaciones ilícitas o a personas o grupos notoriamente dedicados a actividades subversivas o de terrorismo” consigna.

El 26 de marzo el título de tapa de La Gaceta fue: “Normalidad en todo el país” y lo acompañaron “Súbita baja en el precio de la carne”, “Reconocimiento de países extranjeros”, “Los bancos atienden el público”, “Se cerró una etapa” y “Hoy reinician las clases primarias”.

 Bienvenido proceso

El 26 de marzo de 1976, con el Proceso de Reorganización en marcha, La Gaceta publicó una nota titulada “El nuevo proceso”, cuyo copete versó “Algún cimiento rescatable entre las ruinas. El país ante un nuevo proyecto de unidad nacional”.

En el desarrollo se sostiene que “Las Fuerzas Armadas han asumido el gobierno pero también la condición de un poder convocante. En última instancia la crisis preexistente al 24 de marzo habían sido irresoluble por los mecanismos denominémoslos de algún modo naturales de la democracia. Ni sectores capaces de romper el círculo vicioso en que había entrado la crisis. Había un entrenamiento mayor para el dialogo que diez años mayor pero vano había objetivos precisos sobre los cuales fundar un acuerdo. Ni tampoco había un vigoroso poder convocante que diera fuerza a política a un acuerdo. La unidad por la unidad en sí mismo carece de lógica política y a veces puede ser hasta inmoral o ilegal. En su convocatoria, sin otra exclusión que la de los delincuentes en cualquiera de sus variantes las Fuerzas Armadas han puesto en vigencia un nuevo proyecto de unidad nacional”.

Según expresa el resumen de su propia historia, para La Gaceta la dictadura militar iniciada en 1976 no representó una amenaza ni una limitación. Es decir que el diario tucumano publicó durante ese periodo lo que consideró noticia. Aunque de acuerdo con el testimonio de un emblemático ex periodista de La Gaceta, “durante la dictadura el medio publicaba la información oficial que recibía de la Secretaría de Prensa y Difusión del Gobierno”.

Algunos ex periodistas de La Gaceta afirman que “se trata de un diario típicamente oficialista. La Gaceta buscaba un efecto de neutralidad”. Sin embargo, los espacios editoriales del diario son numerosos en el período que analizamos.

Algunos de los periodistas más comprometidos con la línea editorial del diario residían en Buenos Aires y colaboraban en forma peramente desde la oficina que La Gaceta tenía en esa ciudad: Enrique Bugatti, que culminó su carrera en el diario Clarín redactaba un Panorama Político y José Claudio Escribano, actual editorialista del diario de Bartolomé Mitre, el Panorama Nacional. Ángel Anaya escribía el Panorama Político, Morales Solá, actual editorialista dominical de La Gaceta y de La Nación, completa la nómina de firmantes habituales. 

Según Marta Rondoletto, militante de Familiares de Desaparecidos de Tucumán, “la línea de la Gaceta, en el momento del golpe y después, está íntimamente ligada al Operativo Independencia. Su posición siempre estuvo marcada por lo que establecían, día a día, las necesidades operativas de los militares. Con el golpe, la actitud no fue diferente de lo que se venía haciendo, pero al mismo tiempo, considero que el diario reflejaba la justificación del golpe mirando la cuestión, no ya desde el enfrentamiento militar, que ellos sostenían lo provocaban las organizaciones "subversivas", sino desde la profunda crisis económica que se vivía. Entonces, el golpe era un evento previsto, esperado y naturalizado. Era lo que se acostumbraba y el diario, refleja eso, pero siempre con efecto de objetividad”.


Los García Hamilton, La Gaceta y el gobierno de Bussi

Bussi había nacido en Victoria, Entre Ríos, y era, a diferencia de otros jefes militares, de una familia “plebeya”. Cuando terminó su formación militar, el bastón provino de las manos del mismísimo General Juan Domingo Perón aproximadamente en 1949.

Hacia finales de 1975, cuatro meses antes del golpe militar, el general Acdel Vilas, responsable de la primera fase del Operativo Independencia, pasó el comando a Bussi que tras el golpe asumió la intervención militar y finalmente la gobernación.

Al momento del Golpe el Director Editor de La Gaceta era Daniel Alberto Dessein, y el Director Administrador Eduardo García Hamilton, nieto del fundador.

De acuerdo con un artículo de Juan Antonio Tribulo en la revista Afuera, el historiador Carlos Alberto Páez de la Torre (h), actualmente a cargo de notas históricas en La Gaceta, fue designado Presidente Interino del Consejo Provincial de Difusión Cultural y luego, cuando se creó la Dirección General de Cultura el 14 de marzo de 1977 como Director General.

Los vínculos de la familia propietaria de La Gaceta con el Proceso de Reorganización Nacional se manifestaron en lo empresarial pero también en lo personal.

Enrique “Harry” García Hamilton fue nombrado secretario de Turismo del Gobierno de la dictadura apenas asumió Bussi. La hija de Harry, Luz García Hamilton se casó con Luis Manuel Paz, administrador del Ingenio Concepción, de Banda del Río Salí, y según algunos sitios que reivindican lo realizado por el régimen, “amigo dilecto” de Bussi. De hecho, este fue el padrino de la boda y Luis Manuel, a su vez, apadrinó el hospital de El Bracho, inaugurado por el gobernador de facto.

El 7 de agosto de 1974 la organización Montoneros al intentar secuestrarlo resultó baleado el hermano José María Paz. Tras ser internado murió 20 días después.

Marta Rondoletto destacó: “En Tucumán ocuparon cargos en el gobierno, muchos conocidos públicamente, entre ellos, por ejemplo, como secretario de Turismo, Harry García Hamilton. Los golpes estaban naturalizados...era lo que se acostumbrada a hacer Harry García Hamilton (Fuente: Periodismodeverdadd.com.ar)y La Gaceta reflejaba eso. La Gaceta, en su línea editorial, estaba con el golpe, como lo estuvieron todos los diarios tradicionales”.

Harry fue citado como testigo en el Juicio conocido como Mega causa Arsenales II – Jefatura de Policía II sustanciado en 2012 – 2013.

Su testimonio estuvo relacionado con el asesinato de un comerciante al que Harry presuntamente había visto en días cercanos a su muerte.

Ni la querella ni los fiscales lo interrogaron sobre su posible conocimiento previo de un plan represivo.

Cuando Harry se fue de La Gaceta creó junto a su hija Luz el sitio web www.periodismoedverdad.com.ar en el que se reivindica la figura de Bussi. Luz Luz García Hamilton (Fuente: periodismodeverdad.com.ar)sostuvo no solo contacto mediante visitas a Bussi ya enfermo, sino que participa del grupo de familiares de imputados en los juicios por delitos de lesa humanidad que se autodenominan “presos políticos”. También forma parte de la organización de eventos con la elite económica tucumana.

 

 



Tambien tenés que leer:

¿Sabés quien gobernó Tucumán por entonces?

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Otro García Halmilton

Respuesta del diario La Gaceta a la consulta de DsD.

El día que Videla visitó a La Gaceta

Fuentes

Artese, Matías y Roffinelli Gabriela. Responsabilidad civil y genocidio. Tucumán en años del “Operativo Independencia” (1975-76). Instituto Gino Germani, UBA, 2005

García Hamilton, Eduardo. La familia García Hamilton. En http://www.garcia-hamilton.com.ar

García Hamilton, Luz. General Bussi, que descanse usted en paz. En www.periodismodeverdad.com (25/11/2011)

Jaroslavsky, Andrés. Bussi, el represor más sangriento de Tucumán que ganó elecciones en democracia. El golpismo cívico-militar, un espejo de terror. Página/12. 25/11/2011

La Gaceta. Breve historia de La Gaceta. Consultada en el archivo del diario

La Gaceta. Archivo. Microfilm. Períodos febrero/ abril de 1976 y junio/ agosto de 1977

Lagarch, Miguel. ¿Sonreirán por las mismas cosas? En El club de las noticias de 23/08/2011. http://elclubdelasnoticias.blogspot.com.ar/2011/08/oculto_23.html

Taire, Marcos. En Argenpress
http://www.nacionalypopular.com/index.php?option=com_content&task=view&id=6280&Itemid=99999999

Taire, Marcos. El periodismo “en guerra”. Periódico Miradas al sur. 23/11/2013

Tríbulo, Juan Antonio. El teatro oficial en los tiempos del proceso. En http://www.revistaafuera.com

Periódico Contrapunto. Es Mentira, lo dice La Gaceta. 24/05/2009
http://prensacontrapunto.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=998&Itemid=40


Entrevistas o contactos realizados

Ex periodista de La Gaceta. 2 de febrero de 2014.

Ex empleado de la Secretaría de Información Pública. 2 de febrero de 2014.

Ex periodista de La Gaceta. 28 de febrero de 2014.

José Pochat. Gerente de La Gaceta. 5 de marzo de 2014.

Marta Rondoletto, militante de Familiares de Desaparecidos de Tucumán.10 de febrero de 2014.

No respondió: Luz García Hamilton.

Prefirió no hablar: Arturo Alvarez Sosa.

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