Los medios por dentro

14/07/2014

Quién es quién en Olé

Diario sobre Diarios (DsD) posa la lupa en el único diario deportivo de la Argentina, Olé, del Grupo Clarín. Los profesionales de Ricardo Roa que tienen como objetivo armar un “diario divertido”. Su nacimiento en 1996. La línea sucesoria. Las tapas polémicas y las lamentables. El diario que nació en la era de la flexiblizacion laboral. 

El 7 de junio de 2002, a las diez y media de la mañana, la Selección Argentina dirigida por Marcelo Bielsa se encaminaba al vestuario del Dome de Sapporo en Japón. Había perdido uno a cero ante Inglaterra con el gol de penal de David Beckham, y un paso en falso en el último partido frente a Suecia abrocharía la eliminación.


En el segundo piso de Tacuarí 1840, Leonardo Farinella comenzó a pensar en el título de la tapa de la segunda edición de Olé, que saldría en cuestión de horas. Al mediodía, ya con ejemplares en la calle, se frenó la impresión. Dicen que partió una llamada desde la embajada británica en Buenos Aires a las oficinas de Constitución. Una foto de Beckham y un dedo medio ilustraban el título: “Fuck you”.

Farinella (izq); Roa (der)


Farinella, el secretario de Redacción, y Ricardo Roa, el director de Olé, subieron hasta el cuarto piso y se reunieron con los ejecutivos del Grupo Clarín. Los periodistas llegaban a la redacción después de ver el partido y comentaban: “Hubo quilombo con la tapa”. El diario estaba de nuevo en los quioscos, pero con otro título en la portada. Durante la tarde, la sensación era que algo iba a cambiar: que el cargo de secretario de Redacción estaba en discusión. Hasta que bajaron a las diez de la noche y los juntaron a todos. Roa, escoltado por Farinella, pidió atención. Lo bancó con estas palabras:


-Olé es un diario que suele ir siempre un paso más allá. Nosotros siempre tiramos al fleje, y muchas veces la pelota pica justo en la línea y otras veces se va afuera. Esta vez pegó en la línea. La tapa que hicimos es un ejemplo de nuestra búsqueda.

 

Olé salió el 23 de mayo de 1996. Dos años antes, el Grupo Clarín había fundando el canal de cable TyC Sports, cuyo copropietario es aún la productora Torneos y Competencias. Bajo la dirección de Roa, Hamilton (Fuente: Diario Registrado)Mariano Hamilton, entonces en la sección Deportes de Clarín, ocupó el cargo de subdirector de 1996 a 1999. Olé y Marcelo Araujo, el relator en la televisión de los 90, produjeron, en palabras del sociólogo Pablo Alabarces, “la hinchización de los lenguajes periodísticos”.


El escritor Fabián Casas participó de los números cero de Olé. Fue redactor especial y después editor. “Tengo un recuerdo súper fuerte de estar ahí adentro, porque el periodismo deportivo es muy heavy metal” dice. 


“Los periodistas deportivos, salvo excepciones, se mimetizan mucho con lo que es el ambiente del fútbol. Son medio cabeza de coco, chauvinistas, peores que los barrasbravas. Olé fue un diario hijo de la flexibilización laboral, donde muchos por muy poca plata teníamos que hacer mucho. Igual, para mí, fue como estar en Islandia, porque vos venís de esos lugares y te sirve. Me dio mucha ductilidad para trabajar sobre los cierres, porque tenés que saber hacerlo porque si no sos boleta. Capitalismo puro. Era muy Casas (Fuente: diairorionegro.com.ar)quemante laburar ahí. Laburábamos desde las once de la mañana hasta muy tarde, y siguiendo el paradigma del periodista deportivo, que te asesina para ir a un Mundial, que si vos querés salir con una chica y juega la Selección, tenés que quedarte a ver a la Selección, que no podés tener francos porque tenés que transpirar la camiseta como los jugadores; y aparte, si pasa una vaca volando y no tiene botines, no se da cuenta”.


Casas abandonó Olé junto a Hamilton para irse la revista El Gráfico. En pleno Mundial de Alemania 2006, alejado del periodismo, abocado a la poesía y a la literatura, publicó un ensayo en el blog Mal Elemento en el que trató de explicar, a partir de sus años en “la cárcel de mínima seguridad del diario Olé”, cómo actúa un periodista deportivo puro


El periodista y abogado Pablo Llonto, en cambio, escribió en 2008 esto en Hipercrítico: “Olé es el Llonto (Fuente: el megafono.net)mejor diario deportivo de la Argentina. Olé es el peor diario deportivo de la Argentina. Olé es el único diario deportivo de la Argentina. Dueño, además, de uno de los más cómicos decálogos de principios del periodismo argentino ideado por otro de los jóvenes revolucionarios de los 70 que pasó a mejor (muchísimo mejor) vida, Ricardo Roa. Allí se lee 'prohibido ser aburrido', 'prohibido carecer de fuentes', ' prohibido tener la cabeza cerrada'”.


Roa, el padre de la criatura, hoy editor general adjunto del Grupo Clarín, el número dos en la escala de periodistas de la empresa, aún monitorea Olé, su nave insignia. El 26 de agosto de 2003, Diario Sobre Diarios (DsD) editó la Zona Dura “Quién es quién en el 'nuevo' Clarín”


Allí se lee: “Dicen los profesionales de Olé que han trabajado con él, que la dinámica es la siguiente: bajos sueldos; cada periodística firma lo que hizo y lo edita completamente; se trabaja por objetivos sin horarios; siempre hay poco personal. A cambio de dichas condiciones laborales,  'el mundo Roa' -como le dicen algunos de sus seguidores en reserva- brinda protección y reconocimiento a sus profesionales”. 


En 2010, Farinella, un discípulo de Roa, apareció en el papel como director de Olé. Fue oficializado, aunque en la práctica lo era desde 1999. Así concuerdan las seis fuentes consultadas por DsD que pidieron reserva: tres en la actualidad en Olé y tres con pasado en el diario. Desde entonces, fue invitado a la Convención Anual del Grupo Clarín en Mar del Plata, la plataforma en la que Héctor Magnetto, CEO del multimedio, dicta las directrices a los gerentes y editores. En esos días, a Farinella se lo vio en short corriendo por la rambla con el mar de fondo, se ríen quienes le comentan a DsD, “algo típico de un periodista”. 

La estructura jerárquica continúa con los prosecretarios de la edición papel Jorge Trasmonte, Marcelo Sottile, Antonio Serpa y Marcelo Nogueira, y los de la web, Mariano Dayan y Diego Macias

Sottile (Fuente TW)Nogueira (Fuente Olé)Serpa (Fuente: deprimerayalpie)Trasmonte (Fuente Olé)


La carrera por la sucesión, por el cargo de director, la encabezan Sottile y Serpa. Para eso aceitan la relación con Farinella, apadrinan redactores y los colocan en su órbita de trabajo y, más de una vez, llegan a cambiar la edición del diario porque la ha hecho el otro. Sottile, desde que trabaja en la señal Fox Sports, bajó la intensidad de la disputa. 

En 2013, Serpa escribió junto a Dayan el libro oficial de la historia de Boca. Dejó a Juan Román Riquelme afuera del equipo ideal de todos los tiempos. Fue contratado por el presidente del club, Daniel Angelici, enemistado por entonces con Riquelme. 

El 27 de marzo pasado, el periodista Gustavo Grabia, uno de los editores de Olé, publicó una nota en la Grabia (Fuente: olafutbol)que informaba que a Boca le habían abierto una causa judicial porque el sistema de ingreso por molinetes se cayó justo antes de que entrara una facción de la barra brava al partido ante Argentinos Juniors en La Bombonera. 


Al otro día, Serpa escribió una desmentida. Grabia estaba de franco. “Es todo mentira -adujo Serpa en la redacción-; ya hablé con Angelici”. Salió publicada. Cuando Grabia la leyó, escaneó la causa y recopiló los datos. Llevó el material. Cuentan que casi renuncia. 


Algunas portadas históricas 


Las tapas de Olé, vistas desde la actualidad, aún hacen ruido. “Que vengan los macacos”, tituló Hamilton antes de la final de fútbol de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, cuando el rival saldría del ganador de Brasil-Nigeria. 

“Lo vi al día siguiente -aclara Hamilton al DsD- y pensé que fue una cagada inmensa. Es la cagada más grande de mi carrera. Si pensara otra cosa sería un estúpido. De hecho, al día siguiente hice el editorial haciéndome cargo. Me arrepiento. En ese momento Roa estaba de viaje. Fui a hablar con Roberto Guareschi (por entonces editor general de Clarín)  y le dije que si quería echarme, que me echara porque me había mandando una cagada monumental. Hice lo que tenía que hacer. Y sigo pagando esa cagada y está bien. Después, claro, hice unas tapas extraordinarias.  'La pelota no dobla',  'Es un cabaret'. Pero al día siguiente pedí disculpas y casi veinte años después sigo pidiendo disculpas”.


“CR7 LTA”, apareció al día siguiente de la eliminación del Portugal de Cristiano Ronaldo en Brasil 2014, más allá de que Farinella describió a Diego Maradona como un “desagradable profiriendo guarangadas a la vista de todo el mundo después de que le dijera “la tenés adentro” a un periodista en una conferencia de prensa. 


En el medio, tapas sexistas, de mal gusto, incomprensibles, interesadas y, claro, divertidas. “El sello del Bambino”, fue el título luego de un cero a cero en 2004 entre San Lorenzo y Quilmes, en referencia a la vuelta como entrenador de Héctor Veira. En la foto, Walter García, defensor de San Lorenzo, marca de atrás, apoyándolo, a Ariel López, delantero de Quilmes. Veira, se recuerda, pasó once meses entre 1991 y 1992 en un área vip de la cárcel de Caseros condenado por “intento de violación” a un menor de edad de 13 años.


“Golpe duro”, clavó en la portada con una imagen de Hugo Barrientos, entonces jugador All Boys, a partir del doping en 2012. En la bajada se leyó: “La sustancia prohibida sería cocaína”. Los hinchas, a través de una bandera colgada en el partido siguiente en el estadio Islas Malvinas, le respondieron: “Somos Floresta, somos Barrientos. Olé crápula. El campito. PVS”. 


Cuando se retiró Martín Palermo y Vélez salió campeón, a fines de 2011, Olé salió con el goleador histórico de Boca en la tapa con el título “Perdón Vélez”. “Farinella, la tenés adentro. Vélez campeón”, escribieron los hinchas en un pasacalle y lo colgaron en la puerta de TyC Sports, canal en el que también trabaja Farinella. “Olé, metete la tapa en el orto”, decía otra, puesta en Tacuarí.




El domingo 27 de octubre de 2013, el día de las últimas elecciones legislativas, el diario del Grupo Clarín tituló: “Tigre ponele garra”. Aunque en la tapa aparecía Ricardo Gareca, el entonces entrenador de Vélez, apodado “el tigre”, junto a un niño que necesitaba un trasplante bipulmonar, muchos pensaron aquel día que “Tigre” era por Sergio Massa, el intendente del Municipio de Tigre que se presentaba como candidato opositor a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. El lunes 28, al día siguiente, la presunción se confirmó. “Le dio Massa”, fue el título en relación a la victoria del tenista Juan Martín del Potro ante el suizo Roger Federer en la final del ATP de Basilea. 


“La bandera que faltaba” apareció el 12 de mayo de 2009 en la tapa junto a la foto de una bandera en la platea de River que rezaba: “La peor dirigencia de la historia”. Y se detalló: “Fue sacada un rato antes de que llegara el grueso del público”. Lo cierto es que la bandera nunca existió. Facundo Insaurralde, un hincha de River, photoshopeó la imagen de la bandera que decía “La peor defensa de la historia”, cambió la palabra y la subió al foro turiver.com. Farinella, el hincha de River que le puso Labruna a su perra, reconoció el error en el editorial “El peor Olé de la historia”. “Fuimos engañados”, escribió. 


Hay, entra tantas, tapas con juegos de palabras, estilo Olé, divertidas. Cuando el seleccionado de fútbol para ciegos se consagró bicampeón del mundo en 2006, el título fue “Siga el braille, siga el braille”; y cuando el Estudiantes capitaneado por Juan Sebastián Verón festejó la Copa Libertadores 2009 y el entrenador Alejandro Sabella les habló a los hinchas desde el balcón de la Municipalidad de La Plata, el título fue “Verón y Sabellita”


La del 22 de noviembre de 2004 fue una contribución a lo que se tipificó como la violencia en el fútbol. “Bi luz y su Bi”, se tituló, ya que River se encaminaba al bicampeonato local.

En la foto de la tapa se ve al futbolista Fernando Cavenaghi, de visita en la Argentina, en el centro de Los Borrachos del Tablón, la barra brava gallina. En el “De Frente” de River, es decir en el editorial del equipo titulado “¿Quién para la avalancha?”, Farinella dijo: “Los pibes quieren estar en la barra, salvo algún fifí que leerá horrorizado. Libres de pecado tiramos la primera piedra”. Al pie de la página cinco, Olé anunció con la edición del día siguiente sale el póster de Caveborracho. En otras, simplemente, sintetizó el fútbol a una cuestión de vida o muerte. 


Más allá del pleito Sottile-Serpa, los prosecretarios Marcelo Nogueira y Diego Macias cumplen funciones clave en la estructura de Roa ejecutada por Farinella. Nogueira, el hombre a cargo de la sección Polideportivo, es el nexo entre la jefatura de la redacción y el departamento comercial de AGEA, la empresa contratista. Se encarga de las publicidades y de las innovaciones de marketing. Tiene trato directo con los directivos José y Héctor Aranda


Macías sentó un precedente en 2003, cuando acudió al Mundial de rugby de Australia y, además de escribir las crónicas, sacó las fotografías. Le asignaron el viaje ante la negativa de otros periodistas de llevar la cámara. Como prosecretario encargado de la web, está a favor del periodista multitareas. 

En 2009, cuando se montó la redacción digital junto a la del papel, el grueso de los periodistas, sin organización gremial, resistió la doble tarea de escribir para la página y para el diario. Muchos de ellos, hoy ya desvinculados, además habían bancado la parada cuando les pidieron que salieran al aire por las noches en Radio Mitre, en el espacio Súper Olé Deportivo

En 2013, la asamblea de trabajadores de AGEA-Clarín votó de manera unánime el repudio y el pedido de rectificación a Farinella por lo que escribió en la nota “El diario que inventó un lenguaje cumplió 17 años”, publicada en la edición 104 de “Nuestro medio”, un periódico institucional de circulación interna. “Les voy a contar un secreto fuerte de la redacción de Olé -expuso-. Nadie quiere a los fotógrafos. Siempre apurados, siempre con otra nota más importante. ¡Qué lindo curro ser fotógrafo!”. Luego, aclaró: “Son acusaciones infundadas y sin pruebas, como las que hace el periodismo en general”. 


Hasta 2009, la mitad del diario se hacía con los pasantes. Alguno llegó a trabajar 26 días seguidos. Empezaba en el entrenamiento matinal y terminaba en el cierre nocturno. En aquel año, cambió la Ley de Pasantías. Le puso restricciones a las empresas: un pasante solo puede trabajar hasta las 21, de lunes a viernes, 20 horas semanales como máximo, y debe cobrar el salario mínimo. 

El cierre y las secciones Equipos Chicos, Ascenso y Rugby fueron las más afectadas. Si antes cada tanto lo hacían, la masa de redactores comenzó a diagramarse y a editarse los textos. Escuela Roa: todos hacen todo. La mayoría de los llamados “contratados” -periodistas que cada seis meses o un año debían renovar un contrato- fueron efectivizados. No sólo por el cambio de la ley: también porque en los dos últimos años se fueron casi 20 personas. Varios de Olé a nuevos emprendimientos de la casa, como el diario Muy

Hoy las sillas permanecen vacías. El gran problema de Olé, dicen, es la escasez de editores. O que muchos hacen la tarea de editor pero sin el cargo y el sueldo. De ahí la exigencia de recategorización que los redactores le plantearon a la Comisión Interna. En Ascenso, una sección fuerte, hay un régimen para el periodista de 121 colaboraciones al año, que sube o baja según el rendimiento. Cada colaboración se paga, como máximo, 300 pesos. Estos colaboradores les editan las páginas a pasantes que, a veces, ganan más que los ellos.

Silvio Favale, Pablo Pisani y Nicolás Migliavacca figuran como redactores pero, en concreto, son editores de Ascenso. Los pasantes entran ahora a Fútbol Internacional, Estadística y a la web, el producto estrella de Olé, el lugar del que se si va uno, hay reemplazo, porque la página es la que recibe más visitas y genera más pautas. 

Debajo de los prosecretarios, estas los editores Gustavo Grabia, Fernando Otero, Adrián Piedrabuena, Beto Tisinovich, Luis Calvano, Pablo Ramón, Martín Eula, Pablo Chiappetta, Hernán Claus, Carlos Carpaneto y Sergio Stuart; y completan la planta del diario alrededor de 70 personas entre redactores, diagramadores, editores de fotografía y pasantes. 

En una entrevista en diciembre del año pasado en el suplemento cultural Ñ de Clarín, Fabián Casas contó que tenía en carpeta una novela sobre personas que trabajan en un diario deportivo. Ahora dice que, en rigor, guarda un puñado de relatos que serán publicados en breve relacionados con un diario, pero que no es específicamente Olé

¿Cómo influyó en el lenguaje periodístico Olé? “En realidad, no creó un lector ni influyó en la cancha -responde Casas-; el cabeza de coco que va a la cancha creó Olé, que terminó siendo hablado por los que lo siguen al diario. Con Olé la única ambición era hacer un diario donde se reflejara el cerebro de las personas que van a la cancha, personas cuya única posibilidad de alegría, de utopía máxima, es que su equipo dé la vuelta olímpica. Y esa es una de las desgracias de nuestro país”.


-¿Qué anécdota recordás de tu paso por Olé?

-Una vez el Piojo (Claudio) López le metió un gol en el Maracaná a Brasil. Yo tenía que hacer la tapa a la noche. Y titulé: “Você abusou”. Me parecía que el Piojo López era un subnormal, y habíamos ganado uno a cero con su gol. Y Roa y todos me decían: “Qué genial tu tapa”. Después fuimos todos a comer y vimos que Crónica había puesto: “100 mil muertos en el Maracaná”. Fue un momento de gloria que me duró diez segundos. Crónica va a la dura, a la verdad. No le importa si la gente se alarma por los muertos, si tiene que verificar si hubo muertos. Olé era casi progresista al lado de Crónica.

-¿Y algún título?

-Yo titulaba boludeces. Si el viejo (Timoteo) Griguol, el que era técnico de Gimnasia, no sabía si poner o no a (Andrés) Yllana, titulábamos: “El Viejo está colgado de una Yllana”. Cualquier boludés. Metía tres goles (Martín) Furiga, de Estudiantes de La Plata, y poníamos: “La ciudad de la Furiga”. Poníamos cualquier cosa. “Que se vengan los macacos”, eso sí, fue un error. El delirio total. A veces yo veo tapas de Olé y me parecen buenas, divertidas.

-¿Qué es hoy el periodismo deportivo?

-En general no me gusta el periodismo deportivo. Es como una voz constante y horrible sobre el mundo que está todo el tiempo diciendo estupideces y que te destruye la cabeza. El otro día fui a un cumpleaños con mi hija y le ponían a los chiquitos canciones de Disney, de Violetta. Los volvían locos. Fijate esos programas que hay en diferentes canales: hay siete tipos hablando y entre los siete no logran un sujeto y un predicado, una idea inquietante. Siempre lo mismo. Es insoportable. Es un poco lo que hace (Sebastián) Vignolo. “¡Qué lindo es volver a verte, Argentina!”. El único periodista deportista que es jugador pero se metió en el periodismo deportivo que es un analista increíble es Diego Latorre. Y está al lado de Vignolo. Parece un mito griego: un tipo que grita estupideces y un tipo que trata de entender el mundo.

-¿Leés Olé? 

-No. Bah, ¿sabés cuándo lo leo? Cuando gana San Lorenzo. Ahí leo todo lo que diga “San Lorenzo”. Hasta diario Popular. Hasta si dice San Lorenzo en los sobrecitos de azúcar.

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