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Precisamente "Medios de comunicación y protesta social",
analiza el tratamiento que hicieron de dichos hechos, los canales
Azul TV (por entonces propiedad de Telefónica de España);
Telenoche (informativo de Canal 13 del Grupo Clarín) y los
diarios Clarín y La Nación durante ambas históricas
jornadas.
El trabajo analiza en sus primeros capítulos las emisiones
televisivas, observando entrevistas, reportajes, imágenes
proyectadas en vivo; mientras que más adelante indaga en
cómo los diarios mencionados presentaron las noticias, qué
títulos usaron, los conceptos que aplicaron y con las cuáles
impactaron sobre sus lectores. Del conjunto de similitudes y diferencias,
los investigadores realizaron las siguientes conclusiones:
1.- "Para los medios, las jornadas de protesta social de
diciembre, presentadas como una situación homogénea,
irrumpieron en el espacio público sorpresivamente".
Explican que "los cacerolazos" y los "saqueos"
"toman por sorpresa a los periodistas gráficos y, más
aún a los televisivos".
2. -"Los medios separan taxativamente ambos hechos, como
'los cacerolazos' del 19 y 'los saqueos' del 20". Puntualizan
que para los medios, el 19 fue un hecho político originado
por ciudadanos. Mientras que la jornada del 20, es un conjunto de
"hechos sociales" protagonizados por "otros".
3.- "En general, los medios despersonalizan a los actores
de 'los saqueos'". "En la mayor parte de los textos,
los actores de los incidentes rotulados como 'saqueos' sufren un
proceso de erosión de la personalidad, a través de
las siguientes operaciones discursivas: el predominio de referencias
grupales por sobre las menciones de sujetos individualizados, la
mención de sus acciones a través de los verbos de
la tercera persona, el empleo abusivo de la mención como
sujeto de la acción y la referencia a individuos definidos
por la comisión del delito" sostienen los profesores
de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad
Austral.
4.- "Los medios reconocen y asignan sentido a las acciones
protagonizadas por los actores de 'los cacerolazos'". Explican
que los medios interpretaron la movilización de los porteños
del día 19 en forma positiva. "Sus acciones son presentadas
como espontáneas y calificadas como un reclamo legítimo"
señala el libro de Ediciones La Crujía.
5.- "En las escasas oportunidades en que los actores de
'los saqueos' toman la palabra defienden su dignidad".
6 .- "Los medios pasan rápidamente de la crisis
social a la crisis política".
7.- "Los medios alcanzan su mayor grado de coincidencia
en la descripción de los incidentes violentos del día
20".
8.- "Los medios caracterizan como pasiva a la policía
el día 19 (y llegan a insinuar un reclamo para que se haga
presente) y como represiva el día 20".
9.- "Sólo el diario La Nación propone el
nivel interpretativo del Gobierno acerca de la protesta social,
es decir, de un complot político para derrocar al Presidente
y se sindica a un sector del justicialismo como operador de ese
complot".
10.- "En la síntesis de los enunciados de los medios
se deja ver que las acciones de protesta social tienen como fin
implícito e explícito un ataque a las estructuras
del poder político. Sin embargo, esto no es sistemáticamente
tematizado".
11.-"En lo que respecta a los aspectos normativos del poder
institucional que desempeñan los medios, no se observa una
preocupación sistemática en minimizar los posibles
efectos negativos de los hechos de violencia".
En otro libro de reciente aparición, "El Palacio y
la Calle" de Miguel Bonasso (Planeta, Espejo de la Argentina),
se da cuenta también de acciones de grupos civiles relacionados
presuntamente a la policía bonaerense o servicios de inteligencia.
En un pasaje de dicho texto, Bonasso hace referencia a "El
Toba" un manifestante de dichas jornadas que presenta su testimonios
de los hechos, y a la opinión del dirigente piquetero Luis
D'Elia. Dice lo siguiente, en la página 156:
"Igual que D'Elia, el Toba entendió bastante rápido
que había saqueos y saqueos y muy distinta clase de saqueadores,
a despecho del mensaje uniformador de los medios, su experiencia
y su sensibilidad le permitieron descifrar las claves de esa tragedia
nacional que el 20 llegó a su apogeo, en vivo y en directo
frente a todos los noticieros.
Supo distinguir que en muchos casos había una dignidad humana
reivindicada por el mismo acto de saquear como si el grito de protesta
que encerraba ese acto fuera mucho más grande aún
que la necesidad de comer y la oportunidad - tal vez irrepetible
- de colarse entre las planchas retorcidas de una cortina metálica.
Pero también sintió un automático rechazo frente
a la maldad gratuita o el robo descarado. Aunque su conciencia revolucionaria
le permitía entender que el 'lumpen' era un producto de esta
misma sociedad, esa misma conciencia lo lleva a condenar la conducta
'lumpenesca'".
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