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El columnista de Página/12 (www.pagina12.com.ar), Horacio
Verbitsky, presentó el pasado domingo 18 de mayo, una denuncia
periodística bajo el título “Los cinco puntos”, en la que
asegura que el subdirector del diario La Nación, José Claudio
Escribano “usó” al centenario matutino “como instrumento de
una operación política para condicionar a Kirchner”. Una vez
más, “el Perro” conmovió al periodismo argentino. Verbitsky
-quien además es el titular del Centro de Estudios Legales
y Sociales (CELS)- sostuvo que Escribano se reunió el 5 de
mayo ultimo “entre las 9.30 y las 11 de la mañana, durante
un desayuno en la casa del jefe de campaña de Kirchner, Alberto
Fernández”. Agrega que Escribano “le transmitió un virtual
ultimátum: en el Council of Americas, a la que describió como
una organización filantrópica interesada en América Latina,
recogió la impresión de que cualquiera fuera el candidato
en la segunda vuelta, no duraría más de un año”.
El mencionado periodista describió así la supuesta “operación
política” de Escribano:
“Ese día La Nación informaba en su portada: ´Kirchner ya se
mueve como si fuera presidente. Visitará a Lula y a Lagos;
termina un plan de gobierno`. Una nota de la sección política
se titulaba: ‘El gobernador de Santa Cruz ganaría por cuarenta
puntos`”. De modo que el mensaje tenía un sólo destinatario.
Escribano dijo que consideraba necesario imponer a Kirchner
de lo que ceremoniosamente llamó “los postulados básicos”
de La Nación, porque “seremos inflexibles en su defensa”.
A continuación enumeró su pliego de condiciones, reminiscente
de aquel que el ex dictador Alejandro Lanusse trató de imponerle
a Juan D. Perón en 1972:
1.- La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos. No
son necesarias relaciones carnales, pero sí alineamiento incondicional.
Es incomprensible que aún no haya visitado al embajador de
los Estados Unidos.
2.- No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra
la subversión. Está a punto de salir un fallo de la Corte
Suprema de Justicia en ese sentido. Nos parece importante
que el fallo salga y que el tema no vuelva a tratarse políticamente.
Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las
Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó
actuar.
3.- No puede ser que no haya recibido a los empresarios. Están
muy preocupados porque no han podido entrevistarse con usted.
4.- Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba,
donde están ocurriendo terribles violaciones a los derechos
humanos.
5.- Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe generarse
un mejor sistema de control del delito y llevarse tranquilidad
a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad’”.
Lo que
Verbitsky no dice
Verbitsky no le advierte a sus lectores de Página /12 que,
como presidente del CELS, procura que la Corte Suprema de
Justicia de la Nación no declare la constitucionalidad de
las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Tampoco aclara
que está escribiendo en un matutino, en dos de cuyos suplementos,
el Gobierno de Santa Cruz publica habitualmente avisos publicitarios,
un aporte económico vital para el diario en éstos tiempos
de crisis. Si bien se trata de un hecho lícito, no es menos
importante señalar que es difícil encontrar críticas a Kirchner
en la publicación, mientras fuera candidato y menos ahora,
que es el presidente electo. Si la fuente de Verbitsky es
cercana a Kirchner -y dado que de la citada reunión sólo son
mencionadas tres personas- es de suponer entonces que la data
obtenida sea de fuentes del futuro Presidente, quien buscaría
“contragolpear” desde un medio confiable.
Justamente, algunos de estos aspectos fueron destacados el
lunes 19, por el director del diario Infobae (www.infobae.com),
Jorge Grecco (“Heridas del pasado”) quien, a diferencia de
otros matutinos decidió, no sólo no ignorar la polémica entre
Escribano y Verbitsky, sino que fijó su posición en nota de
tapa e informó a los lectores de su diario. Grecco, advierte
la temeraria frase de Escribano acerca de que Argentina tendría
presidente sólo por un año, y se pregunta si también Verbitsky
actuaba como operador político y no como periodista, al tener
interés como presidente del CELS ante futuras decisiones judiciales
del presidente Kirchner.
El DsD ha realizado al respecto un relevamiento sobre la relación
entre Escribano / diario La Nación y Kirchner, dado que muchas
de las idas y vueltas, no resultan del todo conocidas por
los lectores. De dicho trabajo se puede concluir una línea
editorial del centenario matutino, de profunda crítica a la
gestión de Kirchner como gobernador y un intento reciente
por tratar de cambiarla, en función de suponer que el santacruceño
cambiará su “ideología”, su relacionamiento con el Poder Judicial
y el manejo de la “cosa publica”. Veamos.
Quién
es Escribano
La biografía pública y oficial, de José Claudio Escribano,
reconocida por la Asociación de Periodistas dice que “Integra,
desde hace más de cuatro décadas, la redacción del diario
La Nación. Fue jefe de la sección Política, corresponsal para
América Latina, columnista político, subjefe de Editoriales,
secretario general de redacción y actualmente ejerce la Subdirección.
Abogado graduado en la Universidad de Buenos Aires, José Claudio
Escribano se especializó en el estudio de las instituciones
de los Estados Unidos de América en el Macalester College,
de St. Paul, Minnesotta.
Desde 1997 integra el Directorio de la S.A. La Nación.
Además, desde 1998 es miembro del Directorio de la World Association
of Newspapers (WAN), la mayor organización de prensa con 18.000
publicaciones adheridas.
Por otra parte, preside la Comisión de Libertad de Prensa
de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA),
entidad cuyo objetivo esencial es la defensa de la libertad
de prensa. Durante varios períodos ejerció la presidencia
de ADEPA. Es titular de la Academia Nacional de Periodismo
y ha sido condecorado por los gobiernos de España, Francia
e Italia”.
¿Pero qué se sabe sobre el comportamiento y trayectoria de
Escribano después de 40 años de permanencia en el diario La
Nación?. Muy poco, ya que la ausencia de la investigación
histórica sobre los medios de comunicación y la prensa argentina
es alarmante. Algunos de los documentos o hechos de los que
se tienen constancia son los siguientes:
Timermann
y Escribano
La revista Mediomundo Nº 2 del año 2000 publicó que “el 22
de septiembre último, un grupo de estudiantes de comunicación
de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad
Austral realizó una de las últimas entrevistas a Jacobo Timermann.
Fue, sin duda, su última lección”. A la pregunta de “cuánto
cambió el periodismo argentino”, Timermann respondió lo siguiente:
“Siempre son los cambios de la sociedad los que imponen, como
mercado, los cambios en los medios. Al periodismo le lleva
mucho tiempo. Llevamos 16 años de democracia y hagan la lista
de temas y nombres que todavía no aparecen en los diarios.
Tomás Eloy Martínez, que estuvo exiliado por su oposición
a la dictadura, recién después de varios años empezó a escribir
en La Nación. ¿Por qué? Porque el que mandaba en La Nación,
José Claudio Escribano, hace 20 años que es el mismo. Todavía
hay temas a los que no se le da el lugar que la sociedad les
otorga: por ejemplo, el aborto. No quieren abrir el debate.
Sólo chispas, pequeñas anécdotas”.
La dictadura
militar, Timermann y Escribano
El 8 de junio de 2002, en su nota “Cuarteles de invierno”
publicada en Página/12, Horacio Verbitsky también hizo referencia
a Escribano y escribió:
“El subdirector del matutino y presidente de Adepa, José Claudio
Escribano, es el autor de un editorial antisemita publicado
en 1981, en respaldo de la dictadura militar y en contra de
Jacobo Timerman. Hasta Brinzoni y el Ejército han mostrado
mayor contrición, dato no menor a la hora de analizar los
trágicos episodios del pasado argentino, desde aquellos que
le ganaron a Juan Lavalle el mote de espada sin cabeza, hasta
los de la última dictadura militar. Peor aún, hasta ayer Clarín
seguía ignorando todo el episodio, que no mereció ni una línea
en su voluminosa edición. ¿Hoy quizás?”.
Una
carta de Favaloro y Escribano
Otras de las críticas a Escribano, sobre las cuales es posible
encontrar información pública, remite al suicidio del prestigioso
cardiocirujano René Favaloro. El martes siguiente, aquella
muerte fue el tema principal de Hora Clave, el programa Mariano
Grondona (por entonces Azul TV, martes y jueves a las 23).
Amigos del fallecido médico, como los doctores Tulio Huberman
y Bernardo Boskis y el humorista Luis Landriscina dieron su
opinión. Huberman se manifestó enojado con el periodista del
diario La Nación, José Claudio Escribano, quien publicó el
día después de la muerte de Favaloro una carta que el médico
le había enviado a fines de junio, en la que afirmaba estar
pasando “uno de los momentos más difíciles” de su vida. Huberman
señaló que el periodista debió publicar la misiva mucho antes,
para que la sociedad tomara conciencia de las dificultades
que atravesaba el cardiocirujano y lo ayudara. 2 de agosto
2000.
El
Presidente De la Rúa y Escribano
Para entender la relación -política , personal y de amistad-
que unió a Escribano con el ex presidente Fernando De la Rúa,
nada mejor que releer la nota “Sereno y distante, De la Rúa
cuenta por qué se fue”, firmada por el propio subdirector
de La Nación, el 23 de julio de 2002. Un extenso artículo
-inusual por sus características en el periodismo argentino-
trató de explicar a los lectores cuál era la situación del
ex mandatario, llegó incluso a apelar a condiciones personales
y psíquicas para entender a De la Rúa, acerca de quien intentó
instalar que no lo había echado “el argentinazo” del 19 y
20 de diciembre de 2001, sino que “se fue”, como dijo desde
el título del mencionado artículo. “Fernando de la Rúa está
enojado con un artículo publicado en el diario “La Nación”,
donde su amigo José Claudio Escribano describió la nueva vida
del ex presidente. Los pocos fieles que aún lo llaman a su
quinta de Pilar escucharon sus quejas. Según dijo, lo que
más lo hizo enojar de la nota fue un perfil psicológico donde
se buceaba en su niñez para encontrar las causas de su inacción
política. “De la Rúa rezonga: ‘Hay cosas que estuvieron de
más’”, comentó la revista Noticias por entonces.
El “delarruismo” de Escribano tampoco se le escapó desde hora
temprana al profesor Atilio Borón quien, en “Menemismo, antimenemismo
y posmenemismo” (http://www.memoria.com.mx/132/Boron.htm)
ya advertía sobre la impronta liberal del presidente consagrado
por la “Alianza”. Decía Borón:
“ (...) permítase reproducir algunos pasajes del artículo
que escribió José Claudio Escribano, principal editorialista
del periódico conservador-liberal de Buenos Aires, La Nación.
Decía Escribano en su nota del día después de las elecciones
que ‘la prensa internacional ha insistido en presentar a la
coalición triunfante como una expresión de centro-izquierda.
Tal vez se trate de una definición excesivamente simplificadora
y, por lo tanto, simplista, inferida de los orígenes de los
partidos que integran la Alianza y de los antecedentes de
algunos de sus actores, pero que olvida lo principal". No
podemos estar más de acuerdo con sus palabras. Veamos entonces
qué es "lo principal".
Según Escribano, lo principal es "la personalidad del gran
protagonista de la jornada, que ha quedado atrás", personalidad
que a juicio del articulista es la de un dirigente político
que "sería visceralmente el presidente más conservador desde
el doctor Ramón Castillo". Para quienes no estén demasiado
familiarizados con la historia argentina, es bueno aclarar
que Castillo fue uno de los presidentes instalados en la Casa
Rosada en la época del "fraude patriótico", verdadera estafa
ciudadana urdida por las fuerzas conservadoras, los militares
y la Iglesia en los treinta y hasta 1945. Los gobernantes
surgidos de la trampa y la exclusión, de la represión y el
engaño, curiosamente eran erigidos a finales de siglo, como
prototipos de la democracia liberal.
Escribano continúa su dudoso panegírico diciendo que este
aspecto del actual presidente, su conservadurismo visceral,
"concierne en el apego a valores y tradiciones establecidos
y que anticipan, desde ya, una relación fluida con las fuerzas
armadas y con la Iglesia, en particular con la conducción
actual de su Episcopado, comprometida con el diálogo, la moderación
y la no interferencia en la política partidaria". Y culmina
diciendo que "con el doctor De la Rúa ha sonado también la
hora del liberalismo, en el sentido más apegado a las grandes
tradiciones del país"”.
En la redacción de La Nación aún recuerdan cuando Escribano
decidió publicar el 18 de noviembre de 2001, el editorial
“El estilo del Presidente”. Ya casi sobre lo que sería el
epílogo de la gestión delarruista, La Nación cuestionó el
estilo presidencial poco proclive a la rapidez y la ejecutividad.
La discusión que se armó entre los funcionarios de la Casa
Rosada y La Nación, motivó que de inmediato La Nación publicara
dos nuevos editoriales, esta vez defendiendo la gestión oficial
ante la oposición y luego otro, más crítico, del sindicalismo.
El candidato López Murphy y Escribano
El 29 de diciembre de 2002, el subdirector Escribano firmó
la nota en La Nación, “López Murphy, un candidato que crece
con vuelo propio”. Aún las encuestas no marcaban ningún crecimiento
sostenido del titular de Recrear, la cuesta arriba se recién
verificaría en marzo - abril del 2003. Pero Escribano apostaba
al ex ministro de Defensa de Fernando De la Rúa, junto a quien
se replegaron varios funcionarios de la frustrada administración,
como Hernán Lombardi y Patricia Bullrich entre otros. Un fotógrafo
indiscreto del diario Clarín demostraría con una réplica gráfica,
que De la Rúa votó por López Murphy en las elecciones presidenciales
del 27 de abril del 2003.El escritor Marcos Aguinis, columnista
de La Nación, también se sumó a Recrear. Una semana después
de las elecciones nacionales el DsD publicó la secuencia de
notas a favor de López Murphy que editó el diario La Nación.
El 15 de mayo de 2003, el ya Presidente electo Néstor Kirchner
opinó en el programa “Almorzando con Mirta Legrand”, lo siguiente
sobre Escribano y sus posiciones a favor de López Murphy y
el último régimen militar. Según la desgrabación suministrada
por la agencia de monitoreo informativo Infofax, éstas fueron
sus palabras:
“ (...) Entonces viene un periodista y me dice, ‘no pero usted,
el aparato duhaldista’, vio todo eso que dicen del aparato
duhaldista. Bueno le digo, pero el doctor López Murphy tiene
el aparato del diario La Nación, digo yo. Al otro día me contesta
Escribano por el diario diciendo, efectivamente que el compartía,
así que todo civilizado y democrático”
Mirta Legrand: Ah bueno, ¿el admitió, lo admitió?”
Kirchner: Sí, sí, muy bien, me parece bárbaro... “.
“ (...) A mí como no me molesta que me critique el doctor
Escribano, porque el doctor tiene una visión del país, el
tiene una visión del proceso militar, yo tengo otra...(...)”.
La supuesta
reunión entre Kirchner y Escribano
Según Verbitsky, la reunión entre Kirchner y Escribano en
la casa de Alberto Fernández se realizó el 5 de mayo último.
El columnista de Página/12 destaca en su nota algunos títulos
de artículos periodísticos aparecidos en el matutino de los
Saguier, supuestamente favorables al santacruceño, debido
a que ese día se reuniría su subdirector con el por entonces
candidato presidencial, a quien todos daban como seguro ganador
en el ballottage. A Verbitsky se le pasó por alto seguramente
el editorial de La Nación, del día anterior, 4 de mayo. La
Nación comparó en esa página de opinión formal de la empresa,
titulada “Los dos candidatos y la Justicia” a Kirchner con
Menem como si tuvieran ambos pasados objetables. Luego siempre
refiriéndose a ambos propone que serán “bienvenidas cualquier
aclaración” sobre sus conductas en el pasado. Apenas una página
después en la misma edición, el columnista Joaquín Morales
Solá explicaba en su artículo “Se termina la política de los
dinosaurios” que vincular a Kirchner “con la vieja política
argentina, porque milita en el peronismo, no sólo constituiría
una injusticia, sino también un prejuicio”. No fue ni será
la única vez que el periodista Morales Solá marcaba sus diferencias
con la línea editorial de La Nación alentada por Escribano.
Al menos Morales Solá no quiere ser prejuicioso.
En la Argentina, los lectores de matutinos no están acostumbrados
a leer los editoriales de su diario preferido. Si algún lector
de La Nación lo hiciera, hubiera notado que el matutino sólo
criticó con numerosos editoriales a un solo candidato presidencial:
Néstor Kirchner. A quien desde el 2002 le viene pidiendo que
cambie su forma de pensar y proceder.
Siete
editoriales en once meses: la ofensiva contra Kirchner
En efecto, con el editorial del 4 de mayo del 2003, La Nación
procuraba la autocrítica de Kirchner. El 26 de enero del 2003,
La Nación publicó el editorial “Candidatos del pasado”, en
el que se preguntó:
“(...) ¿ Puede encarnar la ‘renovación’ un dirigente como
Kirchner, tan afecto como gobernador de Santa Cruz a prácticas
semifeudales (expansión de la Corte Suprema de Justicia al
mejor estilo de Menem en el orden nacional, la reforma de
la Constitución provincial para posibilitar la reelección
indefinida y excesiva proporción de empleados públicos) y
con propuestas similares a los que hace cincuenta años se
aplicaron en nuestro país con dudoso éxito?”.
Claro, hace cincuenta años, en 1953, el Presidente fue Juan
Domingo Perón.
En definitiva el total de los editoriales dedicados a Kirchner
son:
8-6-2002. El Gobernador Kirchner y su provincia.
30-7-2002. El Gobernador Kirchner y la Justicia.
26-1-2003. Candidatos del pasado.
02-4-2003. Aumentar el temor al fraude.-
28-4-2003. Ahora rumbo al ballottage.
30-4-2003 . Para asegurar la gobernabilidad.-
04-5-2003. Los dos candidatos y la Justicia.
Los lectores del DsD -que tengan tiempo y pasión- podrán analizar
cada uno de estos editoriales, a los que podrán acceder a
través del sitio en la web de La Nación (www.lanacion.com.ar),
con solo suscribirse sin cargo.
Tras su lectura, también lograrán comprobar cierta adaptación
de la empresa periodística a una realidad con la cual tendrán
irremediablemente que vivir: Néstor Kirchner, el ahora ex
gobernador tan criticado, es el presidente de los argentinos
a partir del 25 de mayo de 2003.
¿Se animará La Nación a autocriticarse? ¿Reconocerá su falta
de imparcialidad? ¿ Se animará a decirles a sus lectores que
apoyó editorialmente a los gobiernos de facto, a De la Rúa
y al candidato López Murphy?.
¿Podrá hacerlo un diario ya centenario?.
¿Podrá y querrá...?.
“La Nación será una tribuna de doctrina”. Número 1 Año 1 Bartolomé
Mitre, 4 de enero de 1870”.
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