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La denuncia de Verbitsky sobre la “operación política” del subdirector de La Nación
El trasfondo del conflicto entre Kirchner y Escribano
Según el periodista Horacio Verbitsky, el subdirector del diario La Nación intentó presionar al presidente electo. ¿Quién es José Claudio Escribano?. Su relación con la última dictadura militar, el delarruismo y López Murphy, a la luz del relevamiento periodístico que el DsD brinda a sus lectores. Lo que no dice el columnista de Página/12 y lo que dice el director periodístico de InfoBae. Los siete editoriales que La Nación le dedicó a Néstor Kirchner en menos de un año acusándolo de manejar Santa Cruz como si fuera un feudo. La respuesta del mandatario patagónico a Escribano almorzando con Mirtha Legrand. ¿Ejerce La Nación un periodismo independiente? ¿Le debe una explicación a sus lectores?. Otra vez, las empresas periodísticas en tela de juicio.

El columnista de Página/12 (www.pagina12.com.ar), Horacio Verbitsky, presentó el pasado domingo 18 de mayo, una denuncia periodística bajo el título “Los cinco puntos”, en la que asegura que el subdirector del diario La Nación, José Claudio Escribano “usó” al centenario matutino “como instrumento de una operación política para condicionar a Kirchner”. Una vez más, “el Perro” conmovió al periodismo argentino. Verbitsky -quien además es el titular del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)- sostuvo que Escribano se reunió el 5 de mayo ultimo “entre las 9.30 y las 11 de la mañana, durante un desayuno en la casa del jefe de campaña de Kirchner, Alberto Fernández”. Agrega que Escribano “le transmitió un virtual ultimátum: en el Council of Americas, a la que describió como una organización filantrópica interesada en América Latina, recogió la impresión de que cualquiera fuera el candidato en la segunda vuelta, no duraría más de un año”.

El mencionado periodista describió así la supuesta “operación política” de Escribano:

“Ese día La Nación informaba en su portada: ´Kirchner ya se mueve como si fuera presidente. Visitará a Lula y a Lagos; termina un plan de gobierno`. Una nota de la sección política se titulaba: ‘El gobernador de Santa Cruz ganaría por cuarenta puntos`”. De modo que el mensaje tenía un sólo destinatario. Escribano dijo que consideraba necesario imponer a Kirchner de lo que ceremoniosamente llamó “los postulados básicos” de La Nación, porque “seremos inflexibles en su defensa”. A continuación enumeró su pliego de condiciones, reminiscente de aquel que el ex dictador Alejandro Lanusse trató de imponerle a Juan D. Perón en 1972:
1.- La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos. No son necesarias relaciones carnales, pero sí alineamiento incondicional. Es incomprensible que aún no haya visitado al embajador de los Estados Unidos.
2.- No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión. Está a punto de salir un fallo de la Corte Suprema de Justicia en ese sentido. Nos parece importante que el fallo salga y que el tema no vuelva a tratarse políticamente. Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó actuar.
3.- No puede ser que no haya recibido a los empresarios. Están muy preocupados porque no han podido entrevistarse con usted.
4.- Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba, donde están ocurriendo terribles violaciones a los derechos humanos.
5.- Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe generarse un mejor sistema de control del delito y llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad’”.


Lo que Verbitsky no dice

Verbitsky no le advierte a sus lectores de Página /12 que, como presidente del CELS, procura que la Corte Suprema de Justicia de la Nación no declare la constitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Tampoco aclara que está escribiendo en un matutino, en dos de cuyos suplementos, el Gobierno de Santa Cruz publica habitualmente avisos publicitarios, un aporte económico vital para el diario en éstos tiempos de crisis. Si bien se trata de un hecho lícito, no es menos importante señalar que es difícil encontrar críticas a Kirchner en la publicación, mientras fuera candidato y menos ahora, que es el presidente electo. Si la fuente de Verbitsky es cercana a Kirchner -y dado que de la citada reunión sólo son mencionadas tres personas- es de suponer entonces que la data obtenida sea de fuentes del futuro Presidente, quien buscaría “contragolpear” desde un medio confiable.

Justamente, algunos de estos aspectos fueron destacados el lunes 19, por el director del diario Infobae (www.infobae.com), Jorge Grecco (“Heridas del pasado”) quien, a diferencia de otros matutinos decidió, no sólo no ignorar la polémica entre Escribano y Verbitsky, sino que fijó su posición en nota de tapa e informó a los lectores de su diario. Grecco, advierte la temeraria frase de Escribano acerca de que Argentina tendría presidente sólo por un año, y se pregunta si también Verbitsky actuaba como operador político y no como periodista, al tener interés como presidente del CELS ante futuras decisiones judiciales del presidente Kirchner.

El DsD ha realizado al respecto un relevamiento sobre la relación entre Escribano / diario La Nación y Kirchner, dado que muchas de las idas y vueltas, no resultan del todo conocidas por los lectores. De dicho trabajo se puede concluir una línea editorial del centenario matutino, de profunda crítica a la gestión de Kirchner como gobernador y un intento reciente por tratar de cambiarla, en función de suponer que el santacruceño cambiará su “ideología”, su relacionamiento con el Poder Judicial y el manejo de la “cosa publica”. Veamos.


Quién es Escribano

La biografía pública y oficial, de José Claudio Escribano, reconocida por la Asociación de Periodistas dice que “Integra, desde hace más de cuatro décadas, la redacción del diario La Nación. Fue jefe de la sección Política, corresponsal para América Latina, columnista político, subjefe de Editoriales, secretario general de redacción y actualmente ejerce la Subdirección. Abogado graduado en la Universidad de Buenos Aires, José Claudio Escribano se especializó en el estudio de las instituciones de los Estados Unidos de América en el Macalester College, de St. Paul, Minnesotta.
Desde 1997 integra el Directorio de la S.A. La Nación.
Además, desde 1998 es miembro del Directorio de la World Association of Newspapers (WAN), la mayor organización de prensa con 18.000 publicaciones adheridas.
Por otra parte, preside la Comisión de Libertad de Prensa de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), entidad cuyo objetivo esencial es la defensa de la libertad de prensa. Durante varios períodos ejerció la presidencia de ADEPA. Es titular de la Academia Nacional de Periodismo y ha sido condecorado por los gobiernos de España, Francia e Italia”.

¿Pero qué se sabe sobre el comportamiento y trayectoria de Escribano después de 40 años de permanencia en el diario La Nación?. Muy poco, ya que la ausencia de la investigación histórica sobre los medios de comunicación y la prensa argentina es alarmante. Algunos de los documentos o hechos de los que se tienen constancia son los siguientes:

Timermann y Escribano

La revista Mediomundo Nº 2 del año 2000 publicó que “el 22 de septiembre último, un grupo de estudiantes de comunicación de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Austral realizó una de las últimas entrevistas a Jacobo Timermann. Fue, sin duda, su última lección”. A la pregunta de “cuánto cambió el periodismo argentino”, Timermann respondió lo siguiente:
“Siempre son los cambios de la sociedad los que imponen, como mercado, los cambios en los medios. Al periodismo le lleva mucho tiempo. Llevamos 16 años de democracia y hagan la lista de temas y nombres que todavía no aparecen en los diarios. Tomás Eloy Martínez, que estuvo exiliado por su oposición a la dictadura, recién después de varios años empezó a escribir en La Nación. ¿Por qué? Porque el que mandaba en La Nación, José Claudio Escribano, hace 20 años que es el mismo. Todavía hay temas a los que no se le da el lugar que la sociedad les otorga: por ejemplo, el aborto. No quieren abrir el debate. Sólo chispas, pequeñas anécdotas”.

La dictadura militar, Timermann y Escribano

El 8 de junio de 2002, en su nota “Cuarteles de invierno” publicada en Página/12, Horacio Verbitsky también hizo referencia a Escribano y escribió:
“El subdirector del matutino y presidente de Adepa, José Claudio Escribano, es el autor de un editorial antisemita publicado en 1981, en respaldo de la dictadura militar y en contra de Jacobo Timerman. Hasta Brinzoni y el Ejército han mostrado mayor contrición, dato no menor a la hora de analizar los trágicos episodios del pasado argentino, desde aquellos que le ganaron a Juan Lavalle el mote de espada sin cabeza, hasta los de la última dictadura militar. Peor aún, hasta ayer Clarín seguía ignorando todo el episodio, que no mereció ni una línea en su voluminosa edición. ¿Hoy quizás?”.

Una carta de Favaloro y Escribano

Otras de las críticas a Escribano, sobre las cuales es posible encontrar información pública, remite al suicidio del prestigioso cardiocirujano René Favaloro. El martes siguiente, aquella muerte fue el tema principal de Hora Clave, el programa Mariano Grondona (por entonces Azul TV, martes y jueves a las 23). Amigos del fallecido médico, como los doctores Tulio Huberman y Bernardo Boskis y el humorista Luis Landriscina dieron su opinión. Huberman se manifestó enojado con el periodista del diario La Nación, José Claudio Escribano, quien publicó el día después de la muerte de Favaloro una carta que el médico le había enviado a fines de junio, en la que afirmaba estar pasando “uno de los momentos más difíciles” de su vida. Huberman señaló que el periodista debió publicar la misiva mucho antes, para que la sociedad tomara conciencia de las dificultades que atravesaba el cardiocirujano y lo ayudara. 2 de agosto 2000.

El Presidente De la Rúa y Escribano

Para entender la relación -política , personal y de amistad- que unió a Escribano con el ex presidente Fernando De la Rúa, nada mejor que releer la nota “Sereno y distante, De la Rúa cuenta por qué se fue”, firmada por el propio subdirector de La Nación, el 23 de julio de 2002. Un extenso artículo -inusual por sus características en el periodismo argentino- trató de explicar a los lectores cuál era la situación del ex mandatario, llegó incluso a apelar a condiciones personales y psíquicas para entender a De la Rúa, acerca de quien intentó instalar que no lo había echado “el argentinazo” del 19 y 20 de diciembre de 2001, sino que “se fue”, como dijo desde el título del mencionado artículo. “Fernando de la Rúa está enojado con un artículo publicado en el diario “La Nación”, donde su amigo José Claudio Escribano describió la nueva vida del ex presidente. Los pocos fieles que aún lo llaman a su quinta de Pilar escucharon sus quejas. Según dijo, lo que más lo hizo enojar de la nota fue un perfil psicológico donde se buceaba en su niñez para encontrar las causas de su inacción política. “De la Rúa rezonga: ‘Hay cosas que estuvieron de más’”, comentó la revista Noticias por entonces.
El “delarruismo” de Escribano tampoco se le escapó desde hora temprana al profesor Atilio Borón quien, en “Menemismo, antimenemismo y posmenemismo” (http://www.memoria.com.mx/132/Boron.htm) ya advertía sobre la impronta liberal del presidente consagrado por la “Alianza”. Decía Borón:
“ (...) permítase reproducir algunos pasajes del artículo que escribió José Claudio Escribano, principal editorialista del periódico conservador-liberal de Buenos Aires, La Nación. Decía Escribano en su nota del día después de las elecciones que ‘la prensa internacional ha insistido en presentar a la coalición triunfante como una expresión de centro-izquierda. Tal vez se trate de una definición excesivamente simplificadora y, por lo tanto, simplista, inferida de los orígenes de los partidos que integran la Alianza y de los antecedentes de algunos de sus actores, pero que olvida lo principal". No podemos estar más de acuerdo con sus palabras. Veamos entonces qué es "lo principal".
Según Escribano, lo principal es "la personalidad del gran protagonista de la jornada, que ha quedado atrás", personalidad que a juicio del articulista es la de un dirigente político que "sería visceralmente el presidente más conservador desde el doctor Ramón Castillo". Para quienes no estén demasiado familiarizados con la historia argentina, es bueno aclarar que Castillo fue uno de los presidentes instalados en la Casa Rosada en la época del "fraude patriótico", verdadera estafa ciudadana urdida por las fuerzas conservadoras, los militares y la Iglesia en los treinta y hasta 1945. Los gobernantes surgidos de la trampa y la exclusión, de la represión y el engaño, curiosamente eran erigidos a finales de siglo, como prototipos de la democracia liberal.
Escribano continúa su dudoso panegírico diciendo que este aspecto del actual presidente, su conservadurismo visceral, "concierne en el apego a valores y tradiciones establecidos y que anticipan, desde ya, una relación fluida con las fuerzas armadas y con la Iglesia, en particular con la conducción actual de su Episcopado, comprometida con el diálogo, la moderación y la no interferencia en la política partidaria". Y culmina diciendo que "con el doctor De la Rúa ha sonado también la hora del liberalismo, en el sentido más apegado a las grandes tradiciones del país"”.

En la redacción de La Nación aún recuerdan cuando Escribano decidió publicar el 18 de noviembre de 2001, el editorial “El estilo del Presidente”. Ya casi sobre lo que sería el epílogo de la gestión delarruista, La Nación cuestionó el estilo presidencial poco proclive a la rapidez y la ejecutividad. La discusión que se armó entre los funcionarios de la Casa Rosada y La Nación, motivó que de inmediato La Nación publicara dos nuevos editoriales, esta vez defendiendo la gestión oficial ante la oposición y luego otro, más crítico, del sindicalismo.

El candidato López Murphy y Escribano


El 29 de diciembre de 2002, el subdirector Escribano firmó la nota en La Nación, “López Murphy, un candidato que crece con vuelo propio”. Aún las encuestas no marcaban ningún crecimiento sostenido del titular de Recrear, la cuesta arriba se recién verificaría en marzo - abril del 2003. Pero Escribano apostaba al ex ministro de Defensa de Fernando De la Rúa, junto a quien se replegaron varios funcionarios de la frustrada administración, como Hernán Lombardi y Patricia Bullrich entre otros. Un fotógrafo indiscreto del diario Clarín demostraría con una réplica gráfica, que De la Rúa votó por López Murphy en las elecciones presidenciales del 27 de abril del 2003.El escritor Marcos Aguinis, columnista de La Nación, también se sumó a Recrear. Una semana después de las elecciones nacionales el DsD publicó la secuencia de notas a favor de López Murphy que editó el diario La Nación.


El 15 de mayo de 2003, el ya Presidente electo Néstor Kirchner opinó en el programa “Almorzando con Mirta Legrand”, lo siguiente sobre Escribano y sus posiciones a favor de López Murphy y el último régimen militar. Según la desgrabación suministrada por la agencia de monitoreo informativo Infofax, éstas fueron sus palabras:

“ (...) Entonces viene un periodista y me dice, ‘no pero usted, el aparato duhaldista’, vio todo eso que dicen del aparato duhaldista. Bueno le digo, pero el doctor López Murphy tiene el aparato del diario La Nación, digo yo. Al otro día me contesta Escribano por el diario diciendo, efectivamente que el compartía, así que todo civilizado y democrático”
Mirta Legrand: Ah bueno, ¿el admitió, lo admitió?”
Kirchner: Sí, sí, muy bien, me parece bárbaro... “.
“ (...) A mí como no me molesta que me critique el doctor Escribano, porque el doctor tiene una visión del país, el tiene una visión del proceso militar, yo tengo otra...(...)”.

La supuesta reunión entre Kirchner y Escribano

Según Verbitsky, la reunión entre Kirchner y Escribano en la casa de Alberto Fernández se realizó el 5 de mayo último. El columnista de Página/12 destaca en su nota algunos títulos de artículos periodísticos aparecidos en el matutino de los Saguier, supuestamente favorables al santacruceño, debido a que ese día se reuniría su subdirector con el por entonces candidato presidencial, a quien todos daban como seguro ganador en el ballottage. A Verbitsky se le pasó por alto seguramente el editorial de La Nación, del día anterior, 4 de mayo. La Nación comparó en esa página de opinión formal de la empresa, titulada “Los dos candidatos y la Justicia” a Kirchner con Menem como si tuvieran ambos pasados objetables. Luego siempre refiriéndose a ambos propone que serán “bienvenidas cualquier aclaración” sobre sus conductas en el pasado. Apenas una página después en la misma edición, el columnista Joaquín Morales Solá explicaba en su artículo “Se termina la política de los dinosaurios” que vincular a Kirchner “con la vieja política argentina, porque milita en el peronismo, no sólo constituiría una injusticia, sino también un prejuicio”. No fue ni será la única vez que el periodista Morales Solá marcaba sus diferencias con la línea editorial de La Nación alentada por Escribano. Al menos Morales Solá no quiere ser prejuicioso.
En la Argentina, los lectores de matutinos no están acostumbrados a leer los editoriales de su diario preferido. Si algún lector de La Nación lo hiciera, hubiera notado que el matutino sólo criticó con numerosos editoriales a un solo candidato presidencial: Néstor Kirchner. A quien desde el 2002 le viene pidiendo que cambie su forma de pensar y proceder.

Siete editoriales en once meses: la ofensiva contra Kirchner

En efecto, con el editorial del 4 de mayo del 2003, La Nación procuraba la autocrítica de Kirchner. El 26 de enero del 2003, La Nación publicó el editorial “Candidatos del pasado”, en el que se preguntó:

“(...) ¿ Puede encarnar la ‘renovación’ un dirigente como Kirchner, tan afecto como gobernador de Santa Cruz a prácticas semifeudales (expansión de la Corte Suprema de Justicia al mejor estilo de Menem en el orden nacional, la reforma de la Constitución provincial para posibilitar la reelección indefinida y excesiva proporción de empleados públicos) y con propuestas similares a los que hace cincuenta años se aplicaron en nuestro país con dudoso éxito?”.

Claro, hace cincuenta años, en 1953, el Presidente fue Juan Domingo Perón.

En definitiva el total de los editoriales dedicados a Kirchner son:

8-6-2002. El Gobernador Kirchner y su provincia.
30-7-2002. El Gobernador Kirchner y la Justicia.
26-1-2003. Candidatos del pasado.
02-4-2003. Aumentar el temor al fraude.-
28-4-2003. Ahora rumbo al ballottage.
30-4-2003 . Para asegurar la gobernabilidad.-
04-5-2003. Los dos candidatos y la Justicia.

Los lectores del DsD -que tengan tiempo y pasión- podrán analizar cada uno de estos editoriales, a los que podrán acceder a través del sitio en la web de La Nación (www.lanacion.com.ar), con solo suscribirse sin cargo.
Tras su lectura, también lograrán comprobar cierta adaptación de la empresa periodística a una realidad con la cual tendrán irremediablemente que vivir: Néstor Kirchner, el ahora ex gobernador tan criticado, es el presidente de los argentinos a partir del 25 de mayo de 2003.
¿Se animará La Nación a autocriticarse? ¿Reconocerá su falta de imparcialidad? ¿ Se animará a decirles a sus lectores que apoyó editorialmente a los gobiernos de facto, a De la Rúa y al candidato López Murphy?.
¿Podrá hacerlo un diario ya centenario?.
¿Podrá y querrá...?.

“La Nación será una tribuna de doctrina”. Número 1 Año 1 Bartolomé Mitre, 4 de enero de 1870”.

DsD 20 - 5 - 2003
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