DsD - Portada
Portada
Política
Economía
Además
Actualidad
DsD Personalizado
DsD Premium
Hemeroteca
Anunciantes
Suscripción
Editoriales
Asi Construyen
Página de  inicio.
Agregar a favoritos.
  > Ver ediciones anteriores Imprimir esta Pagina Imprimir Zona Dura
La Defensora del Lector de El País de España le responde – entre otros - a un periodista argentino
El director de El País de España reconoce que se equivocó y pide disculpas a los lectores
Un nuevo artículo de la Defensora del Lector, Malén Aznárez de El País de España vuelve sobre los errores que cometió el matutino durante la cobertura del 11 – M. Ahora incluye el texto del director del diario, Jesús Ceberio quien reconoce que se equivocó y les pide disculpas a los lectores. Los reproches a Ceberio. La Defensora canaliza parte de las críticas y responde a algunas de ellas. En dichas réplicas menciona a Gustavo Ybarra, de Argentina. Se trata del periodista que el diario La Nación tiene asignado a la cobertura de las noticias parlamentarias. El DsD reproduce la carta que Ybarra le envió a la Defensora. En España se sucede un debate apasionante. Algo no usual en la Argentina, donde los propietarios de los medios nunca formularon una autocrítica en 20 años de democracia. Y sus editores periodísticos entienden que no hay nada que explicar.
LA DEFENSORA DEL LECTOR
LA RESACA

MALÉN AZNÁREZ (El País)
Era inevitable. Los atentados terroristas han sido tan monstruosos y su repercusión en las elecciones tan evidente, que es difícil sustraerse a la enorme resaca que durante estos días nos ha arrastrado a todos hacia unos hechos que se han convertido ya en historia. Por eso, no es de extrañar que numerosos lectores hayan escrito o llamado a esta Defensora para criticar -lo que refuerza mi teoría de la pasada semana de que cuanto más sepan ustedes de cómo funciona un periódico, mejor podrán valorarlo y criticarlo- algunos aspectos de la extensa cobertura que EL PAÍS ha dedicado a los distintos aspectos de la tragedia y la consiguiente conmoción general.
Las críticas hacen hincapié en dos aspectos: el titular de portada de la edición especial publicada el mismo día del atentado, "Matanza de ETA en Madrid", y algunas de las fotos incluidas en la revista Domingo del 14 de marzo. Mantienen las primeras que ese titular no se correspondía con un buen periodismo, ya que, además de no citar la fuente que confirmaba tal autoría, el presidente del Gobierno, no se contrastó con otras como exige nuestro Libro de estilo y los más elementales principios de la profesión.

"Un titular falso o cuando menos precipitado", recrimina Juan Vidal Gugallo. "¿Por qué el diario no puso la información en boca de Aznar? ¿Por qué se embarcó en una información que no le constaba? ¿No se intentó contrastar la información en el breve tiempo disponible?", pregunta Gustavo Ybarra, desde Argentina. "Un simple 'Matanza en Madrid', con un subtítulo Aznar afirma que no hay dudas sobre la autoría de ETA, hubiera bastado para transmitir la manipulación que al Gobierno le interesaba sin desacreditar al periódico", dice Alberto Noguera, de Valencia. "Nos hubiera gustado un poco más de objetividad por parte de EL PAÍS, tratándose de una de las noticias más relevantes de la década", dice Alfonso Hernández desde Guadalajara (México). "Han contado con una sola fuente, sin dudar de la versión oficial", recrimina Juan M. Nava. Y así varios lectores más. Algunos se confiesan periodistas.

Por supuesto que EL PAÍS contactó con numerosas fuentes para contrastar la información. Pero a esas horas de la mañana -la edición especial se cerró a la una de la tarde del mismo jueves- poco se podía contrastar, puesto que nadie tenía dato alguno y los supuestos apuntaban a la autoría de ETA. Estábamos todavía en los primeros momentos del horror, y Gobierno, instituciones, políticos y medios de comunicación trabajaban entonces con tal hipótesis, no exenta de altas posibilidades de certeza. A esas horas el lehendakari Ibarretxe había atribuido la autoría a ETA, y sólo Arnaldo Otegui, portavoz de la ilegalizada Batasuna, la había rechazado y adjudicado a "la resistencia árabe".

Antes de las once de la mañana, el redactor José María Irujo, un experto en terrorismo de Al Qaeda, había hablado ya con uno de los comisarios jefe de la Unidad Central de Información Exterior, que investiga las células radicales islamistas, y le había preguntado si trabajaban en la posibilidad de que fuera un atentado de Al Qaeda. No sólo lo negó tajantemente, sino que recriminó al periodista la sugerencia por "extravagante". Otros redactores habían contactado también con diversas fuentes de Interior, policía, Guardia Civil y Servicios de Inteligencia, con los mismos resultados. Quizá convenga recordar que aunque a las 10.50 se había encontrado la furgoneta que contenía detonadores y una cinta con versículos del Corán, la noticia no se filtraría a los medios de comunicación hasta pasadas las cinco de la tarde -el ministro del Interior la confirmaría a las 20.30-. Y habría que esperar hasta últimas horas de la tarde para conocer la reivindicación hecha por un grupo ligado a Al Qaeda a un periódico árabe de Londres.

A la una de la tarde, con la edición especial cerrada, se produjo la llamada del presidente del Gobierno al director del periódico para asegurarle que la autoría del atentado era de ETA. Y se cambió el titular. ¿Teníamos que dudar de la palabra del presidente de un país democrático europeo?

Jesús Ceberio, director de EL PAÍS, explica detalladamente lo sucedido: "A todas luces, fue un grave error cambiar el título con el que había decidido encabezar la edición especial del jueves 11 de marzo: Matanza terrorista en Madrid. Un error que asumo en su totalidad. Lamento que esa decisión equivocada haya podido contaminar el formidable esfuerzo profesional llevado a cabo desde primera hora de la mañana por una Redacción que fue capaz de superar su propia conmoción para elaborar 19 páginas de información rigurosa: textos, imágenes que han dado la vuelta al mundo, infografías y diseño. A través de las agencias de información y las emisoras de radio se sabía que todos los periódicos preparaban ediciones especiales. Poco antes de la una de la tarde decidí llamar al secretario de Estado de Comunicación, Alfredo Timmermans, para obtener un contraste directo con el Gobierno. Me anunció que en unos diez minutos iba a comparecer el ministro de Interior, Ángel Acebes, para informar de que ETA era la autora de la cadena de atentados sin ningún género de dudas. Apenas unos minutos más tarde recibí una llamada del presidente del Gobierno, José María Aznar, que en una breve conversación telefónica (no más de un minuto, probablemente) me garantizó la autoría de ETA, con total rotundidad. No se trataba de una convicción o una deducción lógica, era una aseveración en términos absolutos. 'Tenemos la seguridad de que ha sido ETA. Lo han intentado en dos ocasiones, y a la tercera, desgraciadamente, lo han conseguido'. Añadió que las versiones que empezaban a apuntar hacia otro tipo de terrorismo nacían del propio entorno de ETA para desviar la atención. Nunca antes, en sus ocho años de presidente del Gobierno, me había llamado Aznar por teléfono para darme una información. A poco más de cinco horas del atentado más grave ocurrido nunca en nuestra historia, la palabra del presidente del Gobierno me pareció garantía suficiente para cambiar el título de primera página, que pasó a ser: Matanza de ETA en Madrid. Está claro que me equivoqué y, por ello, debo disculpas a los lectores y también a la Redacción, en cuyo descargo señalaré que las diversas informaciones incluidas en ese ejemplar no descartaban la hipótesis del terrorismo fundamentalista islámico. El hecho de que excepcionalmente esa edición del diario no incluyera ningún texto informativo en su primera página me impidió una asignación directa de la fuente informativa. Sólo puedo añadir que al menos el editorial, que arrancaba también en primera página bajo el título 11-M, manejaba la atribución a ETA como 'hipótesis más probable' y añadía en páginas interiores que 'algunos datos no permiten descartar al terrorismo de signo islámico fundamentalista'. La Redacción hizo, en fin, un trabajo irreprochable; yo me equivoqué al decidir el título de primera página".

Fotos: traspasar el umbral
En cuanto a las quejas por la crudeza
de algunas fotografías, especialmente por una publicada en Domingo -cerrada el mismo jueves entre continuos cambios-, en la que podía reconocerse a una de las víctimas mortales, dentro de uno de los vagones destrozados, coinciden al destacar la falta de sensibilidad con los familiares. Un tema en el que existen serias discrepancias entre los propios lectores, ya que en momentos tan brutales la necesidad informativa suele rozar los límites de la sensibilidad y dignidad para las víctimas que algunos exigen.

Jan Steensma, de Madrid, las considera "amarillistas" y "propias de un tabloide inglés". Cristina Robles pregunta: "¿Por qué imponer esta exposición tan dolorosa a unas familias ya destrozadas? ¿Se imagina a algún familiar delante de una de esas fotos intentando adivinar si sufrió?". Y Alfonso Carlos Pérez Álvarez considera que esa imagen en concreto vulnera el derecho a la privacidad, que debe privilegiarse por encima del derecho a la información. "Bien está que apreciemos el barbarismo del atentado viendo cadáveres yacentes, piernas colgando o cuerpos desmadejados, pero la fotografía citada seguramente permitirá a sus familiares y amigos reconocer casi con total seguridad a esa mujer asesinada. Y en ese momento se vulnera el derecho a la privacidad, incluso después de muerta".

"En primer lugar, quiero destacar la espléndida cobertura gráfica de los atentados, como lo demuestra el hecho de que varias fotografías publicadas por EL PAÍS aparecieran al día siguiente en las primeras páginas de muchos periódicos del mundo", afirma Jesús Ceberio. Dicho esto, Ceberio admite que, "en algún caso, hemos traspasado el umbral de sensibilidad al que está obligado el periódico en cualquier circunstancia, tanto más en una tragedia como ésta. Hay un principio que tratamos de aplicar y que en algún caso, producto también de la tremenda presión a la que trabajamos esos días, se ha rebasado. Las familias de las víctimas tienen derecho a exigir que no aparezcan en el periódico imágenes explícitas de los fallecidos, sobre todo cuando son directamente identificables. Una edición menos apresurada nos habría llevado a evitar la publicación de algunas fotografías".

 

La crítica de Periodista Digital (http://www.periodistadigital.com)

Desde diversos sectores se critica la posición de El País y los dichos de Ceberio. En ese sentido, el portal Periodista Digital sintetiza bien esas objeciones:

“Cada uno es dueño de sus propios errores y cualquiera puede equivocarse, pero no parece muy ética la feroz carga que El País y los medios del Grupo PRISA realizan contra el Gobierno Aznar, acusándole día si y día también de haber "mentido" en relación con los atentados del 11-M, para intentar rentabilizar electoralmente la masacre. El titular que abría a cinco columnas la portada de la edición especial del diario de Polanco, que llegó a los kioscos a primera hora de la tarde del 11 de marzo, era: "Matanza de ETA en Madrid". ¿Y qué explica Jesús Ceberio? El director de El País alega sin sonrojarse: "A todas luces, fue un grave error cambiar el título con el que había decidido encabezar la edición especial". Añade que su idea inicial fue poner "Matanza terrorista en Madrid", echa la culpa al secretario de Estado de Comunicación, Alfredo Timmermans, por decirle que en diez minutos comparecería el ministro Acebes para denunciar a ETA. Lo peor es que Ceberio se queda tan fresco y encima sigue mandando a sus redactores que continúen dando. Algunos, como Ernesto Ekaizer, lo hacen a fondo”.

 

Mensaje del periodista Gustavo Ybarra (La Nación)

Querida Malén:

Quien esto escribe es un periodista argentino que trabaja en el diario La Nación que, motivado por tu artículo del domingo 14 de marzo, pretende hacerte llegar algunas reflexiones sin mayores pretensiones que la que, tal vez, intercambiar opiniones con una profesional del mismo rubro al otro lado del Atlántico y, sobre todo, cuando se encuentra un tema tan importante en debate.

Primero, quisiera destacar que, según se desprende del artículo, tu papel es más el de una defensora de la edición que de los lectores, tal el título que tienes en El País. Sólo así se entiende que la totalidad de la extensión de la nota esté destinada a justificar el por qué, el cómo y el
cuándo de algunos hechos que merecieron la atención especial de los lectores.

Segundo, y relacionado con el primer punto, la explicación de que el titular de la edición especial del mismo jueves ("Matanza de ETA en Madrid") obedeció a una llamada directa del jefe de Gobierno español no justifica para nada el error cometido por el diario, al adjudicar el atentado terrorista -suspicazmente en línea con la posición del Gobierno-, a una determinada organización (sea esta la ETA o Al Qaeda), a poco menos de tres horas de producido el atentado (si mal no recuerdo vi una nota en CNN+ sobre la edición de marras y allí se explicaba que el material había entrado a talleres a las 11 de la mañana).

Tercero: si el mismísimo Aznar fue quien llamó para decir que ETA era la responsable del atentado, la pregunta surge de inmediato: por qué el diario no puso en su boca la información. Por qué el que atendió el llamado, que es el propio director de El País, no se tomó la molestia -o, mejor dicho, por qué no tomó el recaudo-, de pedirle a Aznar que se hiciera cargo de lo que afirmaba y sí, en cambio, embarcó al diario todo con una afirmación que no le constaba. Es cierto que en el denominado "primer mundo" las instituciones son más serias, pero creo que falló el espíritu que todo buen periodista debe tener -por más situación crítica que se viva, incluso cuando se trata de hechos de la magnitud del 11-M-, de poner en duda la palabra oficial si ésta no puede o se niega a ser
citada textualmente, amén de que no se intentó chequear la información en el breve tiempo disponible.

Bueno, creo que las ediciones de los diarios tienen miles de errores a diario, pero en este caso el hecho es más grave aún, porque se le hizo el juego a un gobierno que en ese mismo día del atentado dejó al descubierto el uso político que pretendía darle al incidente o, mejor dicho, que
intentaba tapar el cielo con las manos y evitar que le estallara en las manos la revelación de que había sido el fundamentalismo islámico el autor del atentado y no la ETA, con el resultado catastrófico que para sus pretensiones electorales tendría esa noticia.

Te mando un abrazo y espero no haberte ofendido con mis críticas, que intentarán ser siempre constructivas. Sin más, y esperando tener respuesta, te saluda muy atentamente.

Gustavo Ybarra.

DsD 23 - 3 - 2004
Nuestro Email Nuestro Email Imprimir esta Pagina Imprimir Zona Dura
Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido de este sitio, unicamente mencionando la fuente: Diario sobre diarios o bien www.diariosobrediarios.com.ar
[ Portada ]   [  Politica ]   [ Economia ]   [ Ademas ]   [ Actualidad ]
DsD es una publicacion de Grupo Consenso S.A. - Director : Dardo Fernández

Jefe de redacción: Carlos Villalba - Webmasters: Aballay   consenso@fibertel.com.ar

Avenida Santa Fe 1780, 2 piso oficina 208. Buenos Aires (CP 1069). Argentina. Tel. 4813-7919 / 48136460
 
Grupo Consenso
Copyright 2000-2004 Grupo Consenso - All rights reserved