| Inducidos por las fuentes policiales |
Así elogió la prensa argentina a
los ladrones que robaron una sucursal del Banco Río
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Probablemente cientos de miles o tal
vez millones de argentinos piensen que los ladrones que se llevaron
un botín varias veces millonario de la sucursal del Banco Río son
“inteligentes”, “chicos listos”, “audaces”, “muy profesionales”, “experimentados”
que “tienen glamour” e incluso comparen el acto delictivo que perjudicó
a decenas de personas con un “guión cinematográfico”. El responsable
que se haya conformado esa opinión pública hasta aquí es la prensa.
La picardía comunicacional de los funcionarios policiales que taparon
su inoperancia en el hecho impulsando elogios a los delincuentes.
El DsD presenta un relevamiento que detecta los valores instalados.
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El 13 de enero de 2006, un grupo de
ladrones ingresó a la sucursal de Acassuso (San Isidro, provincia
de Buenos Aires), del Banco Río, tomó como rehenes a 23 personas y
luego de permanecer varias horas en la entidad bancaria rodeados por
la policía, huyeron por un tunel que comunica a un desagüe pluvial
con un botín varias veces millonario.
La TV abierta y de cable, las emisoras radiales capitalinas siguieron
minuto a minuto los sucesos hasta que finalmente ingresaron efectivos
de la formación del Grupo Halcón para liberar a los rehenes. Allí
los movileros de radio y TV difundieron el dato con frases sorprendentes:
los ladrones habían huido sin tirar un tiro. El hecho tuvo un fuerte
impacto en la prensa gráfica al día siguiente.
El DsD hizo un relevamiento de todas las informaciones publicadas
en los diarios porteños Clarín, La Nación y el dominical Perfil desde
el 14 al 23 de enero inclusive. En igual período fueron incorporadas
las ediciones respectivas de los semanarios Noticias y Veintitrés.
El trabajo permitió detectar que dichos medios no pudieron, no supieron
o no quisieron evitar descripciones, calificaciones o directamente
adjetivos elogiosos hacia los delincuentes. Crónicas, narraciones,
comentarios o simples descripciones cronológicas conformaron soportes
de textos que sin duda formaron una opinión pública en cierto aspecto
positiva del quehacer de los delincuentes. Para ser justos, hay que
aclarar que otros matutinos no considerados en este relevamiento también
presentaron criterios similares en la construcción del caso.
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| Sin información pero con admiración |
Al día siguiente del atraco, todos los matutinos pusieron en tapa en forma destacada el hecho. La Nación fue sobrio en la portada pero al presentar la nota en la página 26, su crónica explicó que los ladrones huyeron “como si se tratara de un truco de un ilusionista”. En otros pasajes lo calificó como “insólito robo” del cual no dudó en afirmar que fue “planificado cuidadosamente”.
Clarín tampoco pudo contenerse. El sábado 14 ya desde su volanta de tapa describió el hecho como “Un golpe cinematográfico sin tiros ni heridos”. En su volanta jerarquizó que la policía dejó trascender que eran “muy profesionales”. Mientras que en el primer párrafo de la nota interior aseguró que el atraco “terminó de manera tan increíble como espectacular”. En la columna “En foco” firmada por el experimentado editor Ricardo Fevrier se insistió con la temática cinematográfica. Dijo que el hecho es “una película en la que los ladrones triunfan” y aseguró que de realizarse una película, tendría “marketing asegurado”.
En otra nota de ese día, Clarín se refirió a la banda como “hiperprofesionalizados,
muy experimentados”, dijo que los ladrones tenían “todo planificado
con gran detalle” y le dio espacio a una frase de una fuente que le
señaló que los delincuentes “montaron una verdadera obra de teatro”.
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| Funcionarios elogian a los ladrones para relativizar
la propia inoperancia |
Desde el primer momento, las autoridades policiales
– a quienes los delincuentes burlaron – fueron las primeras fuentes
en trasladarles a los periodistas los elogios a los delincuentes.
De esa forma, en La Nación el 15 de enero se pudo leer los dichos
del director de Investigaciones, Osvaldo Seisdedos, quien calificó
al atraco como el golpe “más audaz de la historia criminal” de nuestro
país. Según el funcionario, los ladrones fueron “chicos listos” y
llegó al punto de afirmar que “el líder es un persona altamente preparada,
muy inteligente”, aún cuando a 48 horas del asalto los investigadores
reconocían que no tenían ni idea sobre la identidad de los mismos.
Insólitamente, los editores de La Nación siguieron el criterio del
funcionario, y editaron ese día una infografía sobre el evento bajo
el título “el golpe más audaz de la historia argentina”. En la misma
edición, para descartar una versión extraoficial de que el asalto
había sido un hecho conspirativo surgido desde las filas policiales
para desprestigiar al ministro de Seguridad bonaerense León Arslanian,
el periodista Hernán Capiello consideró que “no hubo complot sino
astucia”.
El diario se hizo lugar para consignar el primer testimonio de una
rehén, que al no ser maltratada por los delincuentes concluyó que
por ello le pareció que fueron “muy profesionales”. En otro pasaje,
la crónica del matutino fue bien explícita: |
“Curiosamente, algunos
de los afligidos clientes no ocultaban su admiración hacia
los maleantes: ‘la verdad que me tengo que sacar el sombrero
ante los ladrones. La hicieron muy bien’ contó uno
de ellos”.
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Así en las primeras 48 horas, La Nación escribió
– desde distintas fuentes - que los asaltantes fueron audaces,
astutos, inteligentes y “listos”.
Ese domingo 15, desde su tapa, Clarín calificó al
hecho como “el robo más audaz”, haciendo propia
la frase de Seisdedos. Desde otra columna “En foco”,
Alejandro Marinelli lo describió como “el plan perfecto”,
“el plan con mil detalles” y, al igual que Seisdedos,
hizo hincapié en la “audacia” de los ladrones.
En la crónica del día también consignó
una frase de una fuente policial que le dijo “esto es parecido
a Duro de matar”, el policial protagonizado por Bruce Willis,
cuya trama de ficción, en verdad, no tiene nada que ver con
lo que ocurrió en el banco Río.
O sea, 48 horas después, Clarín instaló que
los delincuentes eran “muy profesionales”; “audaces”,
“listos”, que “triunfaron”; con un “plan
perfecto” y “con mil detalles”.
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| Perfil, el jet ski y la psicóloga |
Por su parte, ese día el dominical Perfil, usó
varias expresiones en la misma dirección para describir lo ocurrido.
“Robo del siglo”, “la banda más audaz” y “El gran golpe” fueron algunas
calificaciones utilizadas. El periódico afirmó desde su tapa que los
ladrones se habían escapado “en jet ski”, según le dijeron “tres fuentes
del caso”, a pesar de que la policía se lo había desmentido. El dominical
intentó usar ese dato para diferenciarse de la competencia, basado
en supuestas fuentes oficiales. Perfil fue el único medio gráfico
de los aquí analizados cuyos editores parecen haber advertido a esa
altura cierta admiración hacia los delincuentes, al menos así lo demuestra
que ese día hayan publicado una columna de la psicóloga Beatriz Goldberg,
quien señaló:
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“Después de hechos
como éste, la sociedad puede tener, por un lado, una mayor
sensación de inseguridad, de que hay muchas cosas que escapan
a los controles y, por otro, un dejo curioso de admiración
por el modo en que han actuado los delincuentes. La inteligencia
con que se preparó un golpe semejante, el cálculo
de todos los pormenores y la burla de todos los controles existentes,
provoca en algunas personas una llamativa valoración positiva”.
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| 72 horas después, La Nación cambia, pero Clarín… |
El 16, La Nación imprimió el título “El increíble
asalto a Acassuso” y editó su cintillo con “Espectacular golpe en
el Río de Acassuso”. Ese cintillo sufriría en los próximos días, muchos
cambios, como si el matutino no le prestara atención, o por el contrario,
como si reparara en exceso al cambiarlo tantas veces. Las modificaciones
fueron centrales: de a poco abandonaría los adjetivos.
72 horas después, La Nación publicó un editorial sobre el robo, titulado “Osadía e impunidad”. Allí fue duro con los “atrevidos delincuentes” que con su accionar sumieron a la sociedad “en el estupor y el razonable sentido de aprensión”.Para el matutino, los ribetes de los procedimientos de hecho delictivo fueron “refinadas demostraciones de torcido profesionalismo” y cargó las tintas en los efectivos policiales.
Por el contrario, ese día, Clarín llegó al extremo en su construcción mediática tratando de instalar un comparación cinematográfica: le pidió a Marcelo y Walter Slavich (guionistas de los programadas de televisión, “Mujeres Asesinas” y “Sin Código” respectivamente) que explicaran en una nota como sería un guión para el robo de Acassuso.
El martes 17, día de aparición del gomón, Clarín aseguró que los ladrones
hicieron un dique, “una obra de ingeniería” para que ese bote flote
en el desagüe por el que escaparon. Ese día, aprovechó para desmentir
lo que Perfil había publicado el domingo anterior y dijo que el pasadizo
“impide el acceso de cualquier tipo de embarcaciones, incluyendo motos
de agua (jet ski)”.
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| Por primera vez, habla una persona que no admira
a los ladrones |
“A mi me robaron la plata y la vida” fue el título
de portada de La Nación el miércoles 18, basándose en declaraciones
de Carlos Díaz un titular de cajas de seguridad de la sucursal del
Banco Río, quien padece de leucemia y aseguró que tenía 75 mil dólares
ahorrados para un tratamiento que este año se haría en Francia. De
esa forma, el matutino cambió la óptica del caso, que ya no parece
ser tan “espectacular” porque cede el protagonismo a los verdaderos
damnificados. El testimonio de Díaz permite otra lectura del hecho:
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“Me parece que acá
se montó un gran show y no creo en nada de lo que me dicen.
En el banco me defraudaron, porque la seguridad nunca existió.
Creo que la sucursal no cumple con las reglas básicas para
ser habilitada, ya que la pared por la que hicieron el boquete era
de ladrillos comunes. Esto no es un banco es un quiosco. Por suerte
tengo cómo acreditar mi dinero, pero ahora me hacen venir
todos los días y me investigan como si fuera un delincuente”.
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“A mi me robaron la plata
y la vida. Yo tenía una relación bárbara con
los empleados del banco, pero algo raro pasó: nos robaron
a los más crotos del barrio porque las cajas grandes de seguridad
quedaron intactas”
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El cintillo que presidió la información
publicada cambió. Ahora era “el audaz asalto en Acassuso”
y no “el espectacular golpe en el Río de Acassuso”.
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| Un atento lector de La Nación se queja |
El matutino publicó el 18, en la sección “Cartas
de lectores”, una misiva de Juan E. Olmedo Alba Posse, de la localidad
bonaerense de Bella Vista. El atento lector escribió: |
“Dijo la crónica
periodística que una persona atrapada como rehén en
el asalto de Acassuso ‘y utilizada como escudo humano’
destacó ‘el buen trato que en todo momento le dieron
los asaltantes’. Por su parte, un alto funcionario policial
elogió al líder de la banda como ‘muy inteligente
y moderado en su negociación’. Ambas expresiones, y
tantas otras vertidas alrededor del deplorable suceso, parecen teñidas
de admiración. Una actitud casi cercana a la contemplación
entusiasmada, como diría el diccionario.
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Desde luego que todo ello es
totalmente ajeno a las intenciones y revelan más bien hasta
qué punto el nerviosismo puede confundir las palabras o hasta
donde se ha acostumbrado la sociedad a convivir con la adversidad.
Pero, como una moraleja el caso lleva a recordar las graves consecuencias
del encumbramiento de los maleantes – aunque solo fuese por
describir sus fechorías – a causa de la tremenda imitación
que suscitan. Decía un ilustre pensador que la diferencia
entre el contraproducente alboroto actual frente al delito, comparado
con las costumbres antiguas, reside en que en el pasado se evitaba
difundir los crímenes con sus pormenores dándosele
la mayor publicidad a los castigos merecidos”.
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Ese día, no hubo en las informaciones del
matutino ningún tipo de ponderaciones, salvo una. En el texto
que firmó el periodista Gustavo Carbajal al explicar que para
los investigadores judiciales y policiales los ladrones serían
ex miembros de fuerzas de seguridad, o militar o inteligencia, señaló
que esa idea se funda en “la idoneidad expuesta por los ladrones
en el manejo de explosivos”, ya que a las fuerzas especializadas
le llevó muchas horas poder desactivar los supuestos complejos
dispositivos que dejaron como “cazabobos” al huir por
el tunel.
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| Con información y sin admiración en La Nación |
Del 19 al 23, el relevamiento de todos los artículos
publicados por el diario La Nación no muestra ningún tipo de adjetivación
positiva hacia los delincuentes en crónicas, narraciones, comentarios
o simples descripciones. Lo más llamativo siguió siendo el cambio
del cintillo: “el golpe al banco de Acassuso” (el 19); “el golpe a
la sede del banco Río de Acassuso” (20); “el golpe al banco de Acassuso”
(21); “el robo al banco de Acassuso” (22 y 23). La extensión tiene
una explicación espacial, según la cantidad de caracteres, pero la
adjetivación desapareció independientemente de ese condicionante.
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| Siguen los elogios en Clarín |
| El jueves 19, se conoció que los delincuentes
podrían haber sido filmados cuando entraron al banco. Una vez
más, desde la columna “En foco”, Alejandro Marinelli
se sorprendió que eso le hubiera pasado a una “banda
de profesionales con precisión quirúrgica” y razonó
que “sería increíble que justo cometieran un error
en el que sólo incurrirían principiantes”.
Al día siguiente, el viernes 20, Clarín enfocó
el tema desde el trato que los ladrones le dieron a quienes se encontraban
dentro del banco. Allí consultó a uno de los rehenes,
quien les dijo que “demostraron mucho profesionalismo, estaban
tranquilos, trataban bien a los rehenes”. Una empleada de
la sucursal le dijo “los asaltantes me trataron mejor que
los policías del Grupo Halcón”.
Por último, el sábado 21, Clarín presentó
una nota “off the record” con “un alto jefe policial”
supuestamente experto en este tipo de asaltos, pero que no investiga
este caso. El título de la nota fue una frase de esa fuente,
que consideró a los ladrones “no comunes, disciplinados
y prolijos”. Sin embargo, la frase desopilante estaba en el
interior de la nota: “cuando se resuelva el caso se descubrirá
que en la banda había profesionales; no profesionales del
delito, sino gente con títulos universitarios”. Ergo:
si vas a la Universidad tenés mayores aptitudes delictivas.
Las fuentes policiales, en tanto, no se quedaron atrás en
los elogios a los ladrones, a quienes bautizaron como “La
banda de los maestros”.
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| Un cineasta en Veintitrés |
| Las revistas de actualidad tampoco dejaron pasar
la oportunidad de referirse al robo. La primera fue Veintitrés
en su edición del jueves 19. Allí, en la nota firmada
por Andrés Klipphan, se calificó al hecho como “el
robo más audaz y espectacular” y se refirió al
“rotundo éxito de la inversión de La Banda de
los Maestros”. Tomó lo instalado por Clarín, para
describir al robo como “cinematográfico”. Al
igual que Clarín, el semanario le pidió a Fabián
Bielinski (director de Nueve Reinas y El Aura) una opinión
sobre el robo, en un reportaje cuyo título fue “Tiene
todo para un gran guión”. Sin embargo, Bielinsky advirtió
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“Hay que hacer una clara distinción entre lo entretenido
o simpático que puede producir una situación determinada,
como la del robo al banco, y la diferencia tajante entre realidad
y ficción. No hubo heridos o muertos, pero si algo hubiera
salido mal, no hubieran dudado en lastimar a cualquiera. Los ladrones
no son actores de cine, no realizaron una historia para entretener:
son delincuentes que se llevaron dinero. No es conveniente cruzarse
en el camino de alguien así”.
“Distingamos entre la delincuencia en la ficción
y la delincuencia en la realidad, que no es tan romántica.
No cabe ninguna duda de la audacia, la inteligencia y la perfección
en llevar a cabo el plan. Tampoco de que el material es cinematográfico.
Pero sigue siendo un delito donde hay gente que sufre. Uno de
los damnificados estaba ahorrando dinero para su tratamiento contra
el cáncer. Sólo eso alcanza para repudiar y no hacerse
el tonto saltando alrededor de un micrófono gritando ‘¡qué
bonito!, ¡qué brillante!’”
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| Noticias y el glamour |
| La revista Noticias hizo su tapa con el tema y
buscó impactar con el título “La trama oculta
del super robo”. En su bajada tampoco se privó de mencionar
calificativos elogiosos: “El insólito glamour de los
ladrones exitosos”.
La nota no aportó datos de relevancia e incluyó una
recuadro para el “publicista y filósofo” Omar
Bello titulada “Robo y Glamour”. Allí señaló
que:
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“En países menos curtidos, el asalto a un banco
con toma de rehenes nunca sería considerado ‘inteligente’.
Claro que acá, donde los abuelos son masacrados por una
cadenita de oro, la ausencia de sangre y muerte es sinónimo
de picardía y hasta de cierto insólito glamour.
Es probable que la notable empatía disparada por los chorros
del banco, obedezca a su capacidad de representar otra vez, en
otro terreno, la promocionada viveza criolla”.
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| El escritor y periodista Eduardo Anguita en otra
columna en la misma edición, alcanzó a advertir al final
de su nota sobre los ladrones, lo siguiente: |
“Dejaron, eso sí,
al descubierto, las fallas garrafales de quienes tienen la seguridad
en sus manos. Quizá por eso hayan logrado que buena parte
de la opinión pública haya tomado el robo como una
buena película policial. Tal vez se sepa quienes fueron los
asaltantes: ese día posiblemente nos enteremos de que se
trató de una espantosa serie de terror de la que los argentinos
no nos hemos liberado”.
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| A modo de conclusión |
| La adjetivación incorrecta de algunos editores
de Clarín, La Nación y Perfil devino de las fuentes
policiales que trasladaron – desde el primer día - esa
perspectiva para evitar reconocer que los ladrones del banco los burlaron
al escaparse por un túnel que las autoridades nunca evaluaron
en sus manuales de procedimientos como una hipótesis real.
La prensa trasladó esa perspectiva oficial a los lectores
abandonando así otros enfoques como la inoperancia de las
autoridades policiales; la falta de seguridad si la hubiere de esa
sucursal; presentar el daño que les produjo a los ahorristas
el robo de sus cajas de seguridad, etc. En una segunda instancia
– que aún mantiene desarrollo en la prensa gráfica
– fueron los investigadores oficiales – judiciales y
policiales – quienes monopolizan la información al
respecto. En menor medida, se registraron notas publicadas donde
las fuentes oficiales siguen elogiando a los ladrones, para poder
explicar porque aún no fueron detenidos.
Aunque parezca increíble no hubo ni críticas ni comentarios
contra las autoridades policiales. Ni opiniones periodísticas
que pidan la renuncia de los funcionarios que fueron burlados por
los asaltantes. Desde ya que tampoco hubo señalamientos para
las autoridades civiles, responsables de las fuerzas de seguridad.
De los medios gráficos aquí señalados, La
Nación es quien primero reacciona y cambia la perspectiva
de “admiración” como claramente le advirtió
un lector. También fue el único que en un editorial
dejó sentado su posición sobre los hechos ocurridos.
Por su parte, Perfil fue el único que editó notas
alertando de esta construcción positiva sobre los hechos
que se estaba conformando en el imaginario social. Finalmente Clarín
fue el que mayor despliegue informativo realizó del evento,
pero fue el último en abandonar la construcción del
asalto como un “ficción”.
En todos los casos, la prensa fue inducida por la picardía
de las autoridades policiales, los periodistas no contaron con información
oficial suficiente y construyeron hipótesis falsas; arriesgaron
detalles que luego tuvieron que rectificar o abandonar, todo ello
matizado por la admiración hacia los ladrones.
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| DsD 26 - 1 - 2006 |
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