| Qué dijeron los diarios del
tratamiento mediático del conflicto con el agro |
La protesta agropecuaria
mostró las
debilidades del periodismo capitalino |
| En los últimos 15 días,
todos los periodistas porteños miraron más allá de
la General Paz. Surgieron nuevas palabras y conceptos. De alguna
forma, todos fueron periodistas agropecuarios: columnistas radiales;
movileros; cronistas, conductores de canales de noticias. Muy pocos
de ellos estaban capacitados para semejante tarea: referencias a
una realidad compleja, de una actividad económica muy dinámica
y repleta de actores e instituciones diversas. DsD presenta aquí un
relevamiento de todas aquellas opiniones vertidas en los diarios
porteños sobre las coberturas periodísticas. Además
se incluye la opinión de Matías Longoni, presidente
del Círculo Argentino de Periodistas Agrarios, quien reflexionó a
pedido de DsD sobre la actividad de sus propios colegas, la suya
propia y los intereses que atraviesan a los medios. |
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El pasado jueves 13 de marzo, las entidades que agrupan a productores
agropecuarios lanzaron una protesta contra la suba de
las retenciones a la soja y el girasol dispuesta por
el Gobierno nacional dos días antes. Desde ese
día hasta hoy, todos los diarios publicaron una
enorme cantidad de notas dedicada a analizar las distintas
posiciones, tanto de las entidades como del oficialismo.
También se publicaron artículos sobre las
motivaciones que habría tenido la medida, sobre
el impacto en la renta de los campesinos y referidas
a las posibilidades de negociación entre ambas
partes. Por el contrario, hubo escasas notas que pusieran
el foco en la construcción mediática del
asunto, una de las variables centrales del conflicto
debido a que son los medios de comunicación el
principal insumo informativo de la ciudadanía
y el terreno por excelencia en donde se disputa la agenda
de la discusión pública.
Diario sobre Diarios (DsD) presenta en este trabajo las referencias
que algunos periodistas de los diarios capitalinos hicieron
del tratamiento mediático de la protesta agroganadera,
tanto a través de información como de opinión.
No se pretende aquí analizar la justicia o no de las
medidas oficiales ni la legitimidad o falta de ella de los
reclamos de las entidades del agro. Las opiniones y los datos
aquí recogidos apuntan a destacar un aspecto de la construcción
que los matutinos hicieron sobre la protesta rural: la de aquellos
periodistas que consideran que el formato en que los medios
difunden las noticias, tienen implicancias en la agenda.
Se relevaron para este trabajo, los títulos volantas
y bajadas de tapa de los diarios Clarín, La Nación,
Página/12, Crítica, Ámbito Financiero
y El Cronista. Se puso especial atención en las palabras
usadas en títulos principales y volantas, que son los
espacios en donde los diarios “instalan” su enfoque
sobre la información. Además se incluyó en
el relevamiento las columnas de opinión o análisis
de esos mismos matutinos que se refirieron a la cobertura mediática
del tema.
Además, y con el objeto de tener una mirada experta
sobre el tema, DsD le pidió una columna al periodista
de Clarín especializado en temas agropecuarios Matías
Longoni debido a que es el presidente del Círculo Argentino
de Periodistas Agrarios y según muchos de sus colegas,
uno de los periodistas que más sabe del tema rural.
El Círculo que preside nuclea a 400 periodistas especializados
de todo el país. Longoni considera en su columna que “me
hubiese gustado que los diarios anticiparan esta rebelión
auténtica del interior profundo, que poco tiene que
ver con los oligarcas que tanto asustan hoy a los militantes
del pueblo”.
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| Las palabras: “Lock out” vs. “paro” |
Las palabras que los diarios usan para
definir los hechos que relatan tienen siempre una intencionalidad.
No son inocuas. Por ejemplo, no es lo mismo decir que alguien “criticó” a
la prensa, o decir que la “atacó”. Hay
una vasta cantidad de textos semiológicos que versan
sobre los significados o significantes de las palabras
utilizadas por los medios de comunicación.
En este sentido, cuando el jueves 13 de marzo los diarios
editaron el lanzamiento de la protesta rural, los diarios
eligieron distintas palabras. Por un lado, Página/12
y Crítica definieron a la protesta como un “lock
out” (con el correr de los días, Crítica
abandonó ese vocablo y se plegó a la construcción
de los otros matutinos). Por otro lado, Clarín, La
Nación, Ámbito y El Cronista eligieron “paro”.
A lo largo de la historia, se definió como “paro” o “huelga” aquellos
reclamos hechos por trabajadores contra empleadores por distintas
causas (mejoras salariales, condiciones de seguridad, días
de descanso, etc.). En cambio, “lock out” es
el anglicismo utilizado para dar cuenta de que la protesta
no es de trabajadores sino de empleadores (sean éstos
grandes, medianos o chicos). Según el sitio especializado
en derecho Diario Judicial (diariojudicial.com), el “lock
out” es “la contracara del derecho a huelga.
Es la medida por la cual los dadores de trabajo se exceptúan
de su obligación de dar o recibir trabajo”.
El sitio afirma también que “el lock out no
tiene una protección jurídica específica”,
al contrario que la huelga.
Como se observa, cuando un diario decide utilizar en sus
títulos un término en vez de otro, no es una
elección de efectos neutros. Los valores y los significantes
de cada palabra se trasladan a las audiencias.
Lo mismo ocurrió en los títulos principales
de los diarios cuando se refirieron a los organizadores de
la protesta. Para Clarín, La Nación, Ámbito,
El Cronista y Crítica, se trató de “el
campo” o “el agro”. Mientras que nuevamente
en soledad Página/12 destacó que fueron las “organizaciones
empresarias del campo”.
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| Wainfeld, duro con los medios |
El domingo 16, el columnista de Página/12,
Mario Wainfeld, salió en defensa de la construcción
que el diario hizo de la protesta rural. En la extensa nota
señaló: “Un lock out se nombra con la
proletaria expresión ‘paro’. Un corte
de rutas expandido se bautiza ‘tractorazo’. Se
llama ‘campo’ al conjunto de entidades representativas
de los productores, excluyendo tácitamente del pronombre
colectivo a los castigados asalariados. Cuando los trabajadores –ocupados
o desocupados– apelan al piquete o a la huelga, proliferan
como hongos los reproches a la falta de imaginación
de la protesta y los cálculos a mano alzada sobre
los costos económicos de la acción. Cuando
obran así corporaciones más presentables, se
soslayan. Cuando se levantan los productores se decide que
su bronca prueba que tienen razón. No es igual con
la crispación de los camioneros o los petroleros de
Santa Cruz. Cuando las entidades agropecuarias limitan la
libertad ambulatoria, los diarios de negocios o tribunas
de doctrina abandonan su estribillo favorito, aquel que reza
que ‘los derechos de uno terminan donde empiezan los
de los demás’”.
Para Wainfeld, “hay pactos implícitos entre
sectores corporativos y muchos medios de difusión
que denotan la imbricación entre el poder y el manejo
del lenguaje, como predicaron Lacan y Humpty Dumpty. En el
sentido común mediático, los tractorazos (como
los numerosos cortes emprendidos por sectores medios y altos)
tienen mejor reputación que los piquetes encarnados
en cuerpos sufrientes”.
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| Crítica, contra una accionista de
La Nación |
En su edición del martes 18, el
diario Crítica publicó en su tapa el título “Campo
travieso” en donde difundió lo que pagan de
impuesto inmobiliario algunos “terratenientes”.
La nota la firmó Maximiliano Montenegro, quien no
consignó la fuente de donde obtuvo la información.
Entre los “terratenientes” señalados por
Montenegro figuró “Matilde Noble Mitre de Saguier,
integrante del directorio de La Nación” quien
según la nota “tributa sólo 57 pesos
por hectárea por su campo en Salto”.
Según el relevamiento realizado por DsD, La Nación
se posicionó en este conflicto en un lugar de crítica
al Gobierno y en defensa de las entidades agrarias. Además
son conocidos los fuertes lazos que –históricamente-
unen al matutino con el agro.
La nota de Montenegro, de todos modos, no relacionó una
cosa con la otra.
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| Página vuelve a dudar del “paro” |
El “jueves santo”, el periodista
de Página/12, Fernando Krakowiak volvió a cuestionar
el uso del término “paro” que hicieron
el resto de los matutinos. Señaló que “resulta
llamativo que se promocione un ‘paro agropecuario’,
cuando tranqueras adentro la peonada garantiza que la actividad
siga siendo relativamente normal y cuando lo único
que se deja de comercializar es un producto que genera un
fuerte impacto en la opinión pública y que
se puede retener algunos días sin correr riesgos de
tener que afrontar pérdidas significativas, tal es
el caso de la hacienda”.
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| Contrapunto entre Página y Crítica |
La construcción de la noticia sobre
la protesta incluyó también un contrapunto
entre dos diarios sobre un elemento concreto.
El “jueves santo” Página/12 editó en
su tapa el título “Piquetes Benz” en donde
se vio un auto Mercedes Benz en medio de un piquete rural
(ver foto). El matutino intentó así graficar
la clase social a la que supuestamente pertenecen los manifestantes.
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LA
REBELIÓN DE LOS GRINGOS
Por Matías Longoni*
Me han pedido, como periodista especializado
en agro, que dé mi opinión sobre la cobertura
mediática del conflicto entre el Gobierno y el campo,
de la cual yo mismo he formado parte. Difícil tarea;
no es tarea sencilla hablar mal de medios y colegas. Pero
obligatoria, porque en definitiva soy de los que creen que
en esta Argentina de la convulsión sencilla se hace
necesario derribar algunas estanterías para construir
otras nuevas y más resistentes. No se ofendan.
Creo, en caliente, que la cobertura sobre
el paro agropecuario (sí, "paro" y no "lockout",
porque los que cortaron la ruta laburan mucho más
que yo, que vos y seguramente más que los municipales)
ha sido una reverenda porquería. Inicialmente, y esto
es de manual, porque los medios empezaron realmente a preocuparse
cuando el conflicto se hizo severo, cuando los cortes de
ruta y las amenazas de desabastecimiento y violencia.
Ningún medio cedió demasiado
espacio (y mucho menos la tapa) cuando la cosa se andaba
gestando, de cinco años a esta parte. Ninguno habló demasiado
por ese entonces de las millonarias y matemáticas
transferencias de ingresos de productores a otros eslabones
de la cadena comercial o a un Estado que la gastaba mal.
Guillermo Moreno empezó a ser noticia recién
cuando manipuleó los valores de la inflación
del INDEC, tan caros a nuestros bolsillos ciudadanos, y no
cuando hizo trizas los sistemas de formación de precios
del ganado (la carne), los del Mercado Central (las frutas
y verduras) y los del trigo (el pan). Tampoco cuando hizo
añicos el poco Estado con el cual contamos. Todo eso
fue vital para el después; los medios llegaron tarde.
En el transcurso, los periodistas agropecuarios nos sentimos
unos parias.
Y cuando apareció el quilombo, la
mayoría de los medios reaccionó muy mal y siempre
de acuerdo con su razón social: comprado o autónomo.
Los comprados parecían piezas de un ejercito de robots
repetidores y su única tarea fue descalificar. Nunca
antes escuché tantas veces la palabra "golpistas" como
ahora, ni siquiera en tiempos de Aldo Rico. Nunca antes vi
que se discutiese tanto sobre la diferencia entre un paro
y un lockout. Leí tantas líneas gastadas en
hacer política berreta.
A los medios autónomos les concedo
la gracia de que todavía lo sean. Gracias a no sé quién
siguen siendo reductos humanos, donde priman otros intereses
y la contradicción es la receta. Creo que, en esta
ocasión, fueron un refugio útil frente a los
otros.
Un párrafo merece la agencia estatal
(de todos nosotros) Télam, en donde me forme como
periodista. En quince días de paro gastaron los dedos
para defenestrar al paro rural desde todos los costados,
sin piedad, y no concedieron ninguna cabeza a contar las
razones -equivocadas o no-, de la protesta. Todos los sellos
de goma del oficialismo desfilaron por ese medio, sin filtro.
Decían barbaridades, aunque en realidad no decían
nada nuevo: repeticiones de un discurso que les llegaba de
arriba, lo mismo que a los ministros. En toda mi cobertura
no tomé un solo encomillado de esa agencia. Esta indignación
no me sacudía tanto cuando yo trabajaba allí,
en las épocas censoras, aunque menos, del menemismo.
Tengo posición tomada, lo sé.
Me hubiese gustado que los diarios anticiparan esta rebelión
auténtica del interior profundo, que poco tiene que
ver con los oligarcas que tanto asustan hoy a los militantes
del pueblo. Que los hay, gorilas, los hay. Soy periodista
agropecuario: por amor a una información, hasta he
tomado whisky con muchos de ellos. Pero hay un largo trecho
de allí a decir que este paro era un intento de un
sector desestabilizante para quedarse con toda la plusvalía
de la pampa húmeda. ¿Qué quieren? ¿Que
les diga en que páginas de Internet hay que mirar
para enterarse de cuántos productores hay en esta
región del mundo? Tomensé el trabajo: a muchos
colegas les recomiendo que estudien el Censo Agropecuario
del INDEC y compren "Márgenes Agropecuarios",
que miren bien todos los números. En la cobertura
del conflicto, salvo excepciones, hubo una ausencia feroz
de datos claves para entenderlo.
Soy periodista agropecuario, repito, y me
suele suceder que cuando regreso de una nota en el interior (sea
con un oligarca o con un minifundista) siento ingenuamente
que hay un país muy diferente al que se respira en
Buenos Aires. Hay seres humanos detrás de la General
Paz. Me hubiese encantado que alguien titulase sobre este
paro: "la rebelión de los gringos". Lo más
cercano fue aquello de la "guerra gaucha" con
que copeteó el diario Crítica. El paro agropecuario,
en su escalada, terminó siendo un llamado de atención
severo hacia quienes hacen la política y deben conciliar
los intereses de todos los argentinos.
Considero que cuando
las cacerolas porteñas comenzaron a sonar no lo
hicieron tanto en solidaridad con los productores sino
asqueadas por un estilo de hacer política. Muchos
medios y periodistas ya se han hecho carne de ese estilo,
que no es de izquierda o derecha, ni oficialista ni opositor,
sino simplemente autista: muchos medios ya no reflejan
lo que sucede en su entorno sino intereses segmentados
que tergiversan la película. Espero no haber contribuido,
con mis notas, a esta confusión general.
(*) Matìas
Longoni, presidente del Círculo Argentino de Periodistas
Agrarios (CAPA), una asociación que nuclea a cerca
de 400 periodistas especializados en temas agropecuarios
de todo el país. |
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Al día siguiente, Crítica publicó un
recuadro titulado “El piquetero rural que no era piquetero
ni rural”. El matutino habló con Alberto Raúl
Antoliche, el dueño del auto aparecido en la tapa de Página/12
del día anterior, quien “no es dirigente agrario ni
productor” y “no tiene nada que ver con el reclamo
contra las retenciones”.
El diario señaló que Antoliche “dirige la construcción
de un hotel en San Pedro” y según le dijo a Crítica, “voy
dos o tres veces por semana. Ayer fui a ver cómo andaba la
obra y me encontré con el piquete; me asusté un poco,
pero bajé la velocidad y pude pasar entre el fuego. Tuve un
poco de miedo a que me rayaran el auto, pero nada más que
eso”.
Crítica consideró que “desde un perfil ideológico
opuesto, el episodio recordó una tapa de la revista La Primera.
Su dueño, Daniel Hadad, utilizó la foto de un jujeño
y le hizo borrar un diente, para ilustrar una tapa sobre la invasión
de inmigrantes del altiplano a la Argentina”.
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| Zaiat dice que “no importa nada” |
También el miércoles 26, el editor
de economía de Página/12, Alfredo Zaiat, publicó una
columna de opinión titulada “No importa nada”.
Allí puso un largo ejemplo: “Telefónica y Telecom
deciden cortar el servicio de telefonía porque consideran
que su rentabilidad no es la adecuada y para restablecerlo exigen
un aumento de tarifas. Edesur y Edenor informan que en reunión
de directorio adoptaron una medida que afectará a los usuarios
porque los dejaran sin luz ante la tosudez de un gobierno que no
quiere subir las tarifas. Las empresas de colectivos, las grandes
y las pequeñas, impulsan un lockout ante lo que evalúan
como una política oficial equivocada de no elevar el precio
de los boletos. Las petroleras YPF, Shell, Esso y Petrobras dejan
de abastecer las estaciones de servicios para enviar el mensaje que
quieren cobrar las naftas más caras. Empresas oligopólicas
productoras de alimentos, como Molinos de Pérez Companc y
Ledesma de Blaquier, interrumpen los envíos al mercado, porque
están en contra de la intervención de la Secretaría
de Comercio”.
Luego se preguntó: “La mayoría pensaría
que resulta descabellada esa respuesta empresaria, comportamiento
que se definiría como antisocial y perturbador. ¿Cuál
sería la reacción mediática ante semejante
presión patronal que afecta a millones, en especial a
los más vulnerables? ¿Dejar sin teléfono,
luz, medios de transporte, combustible y alimentos sería
aplaudida, acompañada y festejada con cacerolazos? Da
la impresión de que no, aunque no habría que descartar
sorpresas entre los que ya se sabe e incluso en algunos progresistas
culposos”.
En otro párrafo, Zaiat consideró que “pocas medidas
patronales han sido de tan manifiesto desprecio hacia el prójimo.
Y lo que no deja de asombrar es que la mayoría de los medios
pueda considerar ‘justa’ semejante agresión a
la población”.
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| Zuleta y los canales de TV |
El editor de política
de Ámbito Financiero, Ignacio Zuleta, prefirió poner
en foco en la televisión. El miércoles 26 publicó una
nota titulada “Todos los fantasmas juntos” en donde
afirmó que una vez finalizado el discurso de Cristina Kirchner, “el
coro de canales de TV que hasta hace unas horas han sido complacientes
con el Gobierno conectaron con los movileros instalados en los
principales cortes del campo”.
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| Wainfeld insiste con la crítica |
El viernes 28, cuando los diarios editaron
el discurso de la Presidenta en Parque Norte, Wainfeld volvió a
criticar a los medios desde su columna en Página/12 titulada “Las
cartas sobre la mesa”.
Señaló allí que “durante años,
cualquier embotellamiento derivado de cortes de calles o rutas
fue tildado como ‘caos’ por la mayoría de
los medios y los comentaristas. El tractorazo, cuyo nivel de
lesividad fue comparativamente altísimo, fue titulado
como ‘paro histórico’. Las palabras algo indican.
Pertenecer tiene sus privilegios”.
Agregó que “en el devenir de los cortes hubo también
escenas de violencia, golpizas, un apuñalado en Chivilcoy,
un hombre que murió tras haberse cerrado el paso a su ambulancia
en Laboulaye. Todos saben que esas acciones no describen ánimo
criminal sino exaltación y pérdida del mínimo
sentido solidario. De todas maneras hubiera sido simpático
algún reproche en los grandes medios a esos episodios. Dejamos
para otro día hacernos cruces imaginando qué no se
hubiera dicho si los manifestantes que ‘cerraron la tranquera’ a
una ambulancia con un enfermo terminal hubieran sido piqueteros”.
Por último, consideró que “la acción
directa siempre tiene una dosis de violencia, cuanto menos simbólica.
También la hubo en la narrativa de tantos medios, que alcanzó picos
memorables. Este cronista escuchó a dos colegas, una movilera
y una conductora reconocida, discernir entre la ‘gente normal’ y
los piqueteros que estaban en Plaza de Mayo el martes. La movilera
tipificaba la normalidad: clase media alta. Ninguna se explayó sobre
los rasgos distintivos de los anormales. ¿La pigmentación
de su piel? ¿Su ideología? ¿La calidad de
su vestimenta? El lector puede hacer su menú, que quizá contenga
platos combinados”.
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| Clarín y La Nación, afuera
de la discusión |
La principal conclusión que ofrece este
relevamiento es que en los diarios Clarín y La Nación,
ninguno de sus analistas tomó en cuenta el peso que tienen
los medios a la hora de construir agenda pública. Ambos
matutinos se quedaron sólo en los “análisis
políticos” de la tensión entre el Gobierno
y las entidades agrarias o en los panoramas económicos referidos
a la actividad agroganadera. Sobre la incidencia de las coberturas
mediáticas en la agenda, no hubo menciones (apenas Carlos
Pagni criticó lateralmente las “operaciones de prensa” del
Gobierno, a las que no identificó).
Cabe consignar aquí que ambos diarios tienen intereses
en el mundo del agro. Al menos públicamente se sabe que
las dos empresas son socias en la feria agropecuaria “Expoagro” que
año a año ofrece un importante despliegue de publicidad
y cobertura en las páginas de ambos matutinos.
Sólo los diarios Página/12 (cuyas críticas a
la construcción mediática fueron funcionales a los
planteos del Gobierno), el nuevo Crítica y Ámbito,
consideraron que un análisis político y la edición
de la información, no puede dejar de lado el rol que los propios
medios cumplen en la disputa por el control de la agenda.
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| Críticas desde la Universidad |
El pasado 1° de abril, El Consejo Directivo
de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA aprobó una
resolución sobre la cobertura que los medios realizaron del
lockout agrario. Allí hubo fuertes críticas a las
empresas periodísticas y pedidos a las autoridades públicas
para que intervengan ante posibles violaciones de las normas.
A continuación, el texto completo.
Buenos Aires,
1 de abril de 2008.
VISTO, la actuación
de la mayoría de los medios de comunicación con motivo
de la cobertura del lock out planteado por los productores agropecuarios;
y
CONSIDERANDO, que los
medios de comunicación son mayoritariamente empresas configuradas
como sociedades comerciales que aún cuando desarrollen una
actividad comercial lícita, cabe reclamárseles responsabilidad
ética y función social distintivas.
Que aquello con lo que
trabajan y construyen sus agendas son mensajes en los que las palabras
y las imágenes pesan de modo extraordinario en los que las
informaciones, opiniones, puntos de vista, recortes de la realidad,
son todas de una indudable y creciente influencia social y política;
Que el reconocimiento
al derecho a la información como derecho humano importa garantizar
no sólo la libertad de expresión sin censura previa
por los propietarios de los medios de comunicación y los
periodistas, sino también y fundamentalmente los derechos
de quienes reciben informaciones y opiniones como un derecho humano
esencial de contenido individual y social de doble vía;
Que, durante el tratamiento
periodístico de los hechos vinculados al lock out de la actividad
agrícola-ganadera, han existido expresiones de periodistas
– no corregidas ni enmendadas por colegas del propio medio
o sus superiores – que lejos de importar afirmaciones de hechos
o apreciaciones opinables, llenan de vergüenza e indignación
por sus contenidos clasistas y racistas, y por la supina ignorancia
que revelan;
Que el público
de los medios ha recibido muestras inadmisibles de trato discriminatorio
de los actores sociales según su capacidad económica
o su pertenencia de clase ante formas similares de reclamo de derechos;
Que la gran bonanza económica
que vive la producción agropecuaria pos devaluación
ha generado un mercado publicitario extraordinario para los medios
de comunicación, verificada por la proliferación de
espacios dedicados a la información rural, no debería
influir explícitamente en la línea editorial de los
distintos medios, sin perjuicio de que sería hacer conocer
al público de modo ostensible el listado y compromiso económico
aportado por los anunciantes.;
Que ha sido notoria la
ausencia de contrastes en las posiciones dadas a conocer en los
medios sobre las medidas de las cuatro entidades que las convocaron
así como sobre sus causas y consecuencias.
Que ello pone de manifiesto,
en particular para los medios audiovisuales una constatación
empírica de la necesidad de la sanción de una ley
democrática de radiodifusión que garantice los derechos
del público a acceder a información plural, lo que
conlleva la existencia de medidas tendientes a controlar los procesos
de concentración mediática y de maniobras de monopolio
informativo;
Que aunque en este contexto
hace difícil para los hombres de prensa hacer oír
sus voces cuando no comparten las líneas editoriales, ello
nunca puede suponer la admisión de expresiones discriminatorias
como naturales a la profesión y respetuosas de las líneas
éticas de la misma.
Que ocurre lo propio,
y es igualmente preocupante, respecto a la carencia de comunicaciones
públicas de los medios que pongan de manifiesto preocupación
por los dichos discriminatorios de quienes actúan por sus
cámaras, micrófonos o páginas.
Que los propios periodistas,
a través de sus diversas organizaciones, deben hacer públicas
sus reflexiones ante actitudes antidemocráticas o discriminatorias
de sus colegas y los medios de comunicación;
Que existen organismos
del Estado que están facultados para aplicar sanciones o
hacer públicas sus consideraciones respecto de quienes cometen
acciones discriminatorias
Que para nuestra Facultad,
que alberga a la Carrera de Ciencias de la Comunicación,
los medios de comunicación y la actividad de los periodistas
profesionales constituyen dos de sus principales objetos de estudio;
EL CONSEJO DIRECTIVO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
RESUELVE:
Artículo 1º-
Expresar el repudio a las expresiones discriminatorias a las que
hemos asistido con motivo del conflicto provocado por el lock out
de los productores agropecuarios, tanto por las referencias de clase
o por invocar el color de la piel o la situación social.
Artículo 2º-
Exhortar al Comité Federal de Radiodifusión (COMFER)
para que en el ámbito de sus facultades:
a) realice campañas por vía de la utilización
de espacios para la difusión de cuestiones de interés
público (art. 72 Ley 22.285) que pongan en conocimiento de
la comunidad argentina la existencia de reglas antidiscriminatorias
b) Proceda a realizar las actividades previstas en la Propuesta
Nº 208 del Plan Nacional contra la Discriminación, aprobado
mediante el Decreto Nº 1086/05 por medio del Observatorio de
la Discriminación en Radio y Televisión, y de acuerdo
a sus objetivos, en los espacios referidos en el punto anterior
publique el seguimiento de los contenidos de las emisiones de radio
y televisión referidas en los considerandos y difunda las
conclusiones respectivas.
c) Realice las investigaciones del caso a fin de dirimir si durante
dichas coberturas se han dado a la difusión pública
expresiones de contenido antidemocrático o de cuestionamiento
a la vigencia del estado de derecho.
Artículo 3º-
Invitar a la distintas organizaciones de periodistas profesionales
a que realicen un llamado de atención a sus afiliados y socios
respecto de las faltas éticas graves que se han cometido
durante la cobertura de las manifestaciones derivadas del conflicto
por la renta agraria. Como así también a que convoquen
al ejercicio responsable en el tratamiento de la información.
Artículo 4º-
De forma.
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| DsD 28 - 3 - 2008 |
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