Qué dijeron los diarios del tratamiento mediático del conflicto con el agro
La protesta agropecuaria mostró las
debilidades del periodismo capitalino
En los últimos 15 días, todos los periodistas porteños miraron más allá de la General Paz. Surgieron nuevas palabras y conceptos. De alguna forma, todos fueron periodistas agropecuarios: columnistas radiales; movileros; cronistas, conductores de canales de noticias. Muy pocos de ellos estaban capacitados para semejante tarea: referencias a una realidad compleja, de una actividad económica muy dinámica y repleta de actores e instituciones diversas. DsD presenta aquí un relevamiento de todas aquellas opiniones vertidas en los diarios porteños sobre las coberturas periodísticas. Además se incluye la opinión de Matías Longoni, presidente del Círculo Argentino de Periodistas Agrarios, quien reflexionó a pedido de DsD sobre la actividad de sus propios colegas, la suya propia y los intereses que atraviesan a los medios.


El pasado jueves 13 de marzo, las entidades que agrupan a productores agropecuarios lanzaron una protesta contra la suba de las retenciones a la soja y el girasol dispuesta por el Gobierno nacional dos días antes. Desde ese día hasta hoy, todos los diarios publicaron una enorme cantidad de notas dedicada a analizar las distintas posiciones, tanto de las entidades como del oficialismo. También se publicaron artículos sobre las motivaciones que habría tenido la medida, sobre el impacto en la renta de los campesinos y referidas a las posibilidades de negociación entre ambas partes. Por el contrario, hubo escasas notas que pusieran el foco en la construcción mediática del asunto, una de las variables centrales del conflicto debido a que son los medios de comunicación el principal insumo informativo de la ciudadanía y el terreno por excelencia en donde se disputa la agenda de la discusión pública.

Diario sobre Diarios (DsD) presenta en este trabajo las referencias que algunos periodistas de los diarios capitalinos hicieron del tratamiento mediático de la protesta agroganadera, tanto a través de información como de opinión. No se pretende aquí analizar la justicia o no de las medidas oficiales ni la legitimidad o falta de ella de los reclamos de las entidades del agro. Las opiniones y los datos aquí recogidos apuntan a destacar un aspecto de la construcción que los matutinos hicieron sobre la protesta rural: la de aquellos periodistas que consideran que el formato en que los medios difunden las noticias, tienen implicancias en la agenda.

Se relevaron para este trabajo, los títulos volantas y bajadas de tapa de los diarios Clarín, La Nación, Página/12, Crítica, Ámbito Financiero y El Cronista. Se puso especial atención en las palabras usadas en títulos principales y volantas, que son los espacios en donde los diarios “instalan” su enfoque sobre la información. Además se incluyó en el relevamiento las columnas de opinión o análisis de esos mismos matutinos que se refirieron a la cobertura mediática del tema.

Además, y con el objeto de tener una mirada experta sobre el tema, DsD le pidió una columna al periodista de Clarín especializado en temas agropecuarios Matías Longoni debido a que es el presidente del Círculo Argentino de Periodistas Agrarios y según muchos de sus colegas, uno de los periodistas que más sabe del tema rural. El Círculo que preside nuclea a 400 periodistas especializados de todo el país. Longoni considera en su columna que “me hubiese gustado que los diarios anticiparan esta rebelión auténtica del interior profundo, que poco tiene que ver con los oligarcas que tanto asustan hoy a los militantes del pueblo”.


 
Las palabras: “Lock out” vs. “paro”

Las palabras que los diarios usan para definir los hechos que relatan tienen siempre una intencionalidad. No son inocuas. Por ejemplo, no es lo mismo decir que alguien “criticó” a la prensa, o decir que la “atacó”. Hay una vasta cantidad de textos semiológicos que versan sobre los significados o significantes de las palabras utilizadas por los medios de comunicación.

En este sentido, cuando el jueves 13 de marzo los diarios editaron el lanzamiento de la protesta rural, los diarios eligieron distintas palabras. Por un lado, Página/12 y Crítica definieron a la protesta como un “lock out” (con el correr de los días, Crítica abandonó ese vocablo y se plegó a la construcción de los otros matutinos). Por otro lado, Clarín, La Nación, Ámbito y El Cronista eligieron “paro”.

A lo largo de la historia, se definió como “paro” o “huelga” aquellos reclamos hechos por trabajadores contra empleadores por distintas causas (mejoras salariales, condiciones de seguridad, días de descanso, etc.). En cambio, “lock out” es el anglicismo utilizado para dar cuenta de que la protesta no es de trabajadores sino de empleadores (sean éstos grandes, medianos o chicos). Según el sitio especializado en derecho Diario Judicial (diariojudicial.com), el “lock out” es “la contracara del derecho a huelga. Es la medida por la cual los dadores de trabajo se exceptúan de su obligación de dar o recibir trabajo”. El sitio afirma también que “el lock out no tiene una protección jurídica específica”, al contrario que la huelga.

Como se observa, cuando un diario decide utilizar en sus títulos un término en vez de otro, no es una elección de efectos neutros. Los valores y los significantes de cada palabra se trasladan a las audiencias.

Lo mismo ocurrió en los títulos principales de los diarios cuando se refirieron a los organizadores de la protesta. Para Clarín, La Nación, Ámbito, El Cronista y Crítica, se trató de “el campo” o “el agro”. Mientras que nuevamente en soledad Página/12 destacó que fueron las “organizaciones empresarias del campo”.

Wainfeld, duro con los medios
El domingo 16, el columnista de Página/12, Mario Wainfeld, salió en defensa de la construcción que el diario hizo de la protesta rural. En la extensa nota señaló: “Un lock out se nombra con la proletaria expresión ‘paro’. Un corte de rutas expandido se bautiza ‘tractorazo’. Se llama ‘campo’ al conjunto de entidades representativas de los productores, excluyendo tácitamente del pronombre colectivo a los castigados asalariados. Cuando los trabajadores –ocupados o desocupados– apelan al piquete o a la huelga, proliferan como hongos los reproches a la falta de imaginación de la protesta y los cálculos a mano alzada sobre los costos económicos de la acción. Cuando obran así corporaciones más presentables, se soslayan. Cuando se levantan los productores se decide que su bronca prueba que tienen razón. No es igual con la crispación de los camioneros o los petroleros de Santa Cruz. Cuando las entidades agropecuarias limitan la libertad ambulatoria, los diarios de negocios o tribunas de doctrina abandonan su estribillo favorito, aquel que reza que ‘los derechos de uno terminan donde empiezan los de los demás’”.

Para Wainfeld, “hay pactos implícitos entre sectores corporativos y muchos medios de difusión que denotan la imbricación entre el poder y el manejo del lenguaje, como predicaron Lacan y Humpty Dumpty. En el sentido común mediático, los tractorazos (como los numerosos cortes emprendidos por sectores medios y altos) tienen mejor reputación que los piquetes encarnados en cuerpos sufrientes”.

Crítica, contra una accionista de La Nación
En su edición del martes 18, el diario Crítica publicó en su tapa el título “Campo travieso” en donde difundió lo que pagan de impuesto inmobiliario algunos “terratenientes”. La nota la firmó Maximiliano Montenegro, quien no consignó la fuente de donde obtuvo la información.

Entre los “terratenientes” señalados por Montenegro figuró “Matilde Noble Mitre de Saguier, integrante del directorio de La Nación” quien según la nota “tributa sólo 57 pesos por hectárea por su campo en Salto”.

Según el relevamiento realizado por DsD, La Nación se posicionó en este conflicto en un lugar de crítica al Gobierno y en defensa de las entidades agrarias. Además son conocidos los fuertes lazos que –históricamente- unen al matutino con el agro.

La nota de Montenegro, de todos modos, no relacionó una cosa con la otra.

Página vuelve a dudar del “paro”
El “jueves santo”, el periodista de Página/12, Fernando Krakowiak volvió a cuestionar el uso del término “paro” que hicieron el resto de los matutinos. Señaló que “resulta llamativo que se promocione un ‘paro agropecuario’, cuando tranqueras adentro la peonada garantiza que la actividad siga siendo relativamente normal y cuando lo único que se deja de comercializar es un producto que genera un fuerte impacto en la opinión pública y que se puede retener algunos días sin correr riesgos de tener que afrontar pérdidas significativas, tal es el caso de la hacienda”.

Contrapunto entre Página y Crítica
La construcción de la noticia sobre la protesta incluyó también un contrapunto entre dos diarios sobre un elemento concreto.

El “jueves santo” Página/12 editó en su tapa el título “Piquetes Benz” en donde se vio un auto Mercedes Benz en medio de un piquete rural (ver foto). El matutino intentó así graficar la clase social a la que supuestamente pertenecen los manifestantes.


LA REBELIÓN DE LOS GRINGOS

Por Matías Longoni*

Me han pedido, como periodista especializado en agro, que dé mi opinión sobre la cobertura mediática del conflicto entre el Gobierno y el campo, de la cual yo mismo he formado parte. Difícil tarea; no es tarea sencilla hablar mal de medios y colegas. Pero obligatoria, porque en definitiva soy de los que creen que en esta Argentina de la convulsión sencilla se hace necesario derribar algunas estanterías para construir otras nuevas y más resistentes. No se ofendan.

Creo, en caliente, que la cobertura sobre el paro agropecuario (sí, "paro" y no "lockout", porque los que cortaron la ruta laburan mucho más que yo, que vos y seguramente más que los municipales) ha sido una reverenda porquería. Inicialmente, y esto es de manual, porque los medios empezaron realmente a preocuparse cuando el conflicto se hizo severo, cuando los cortes de ruta y las amenazas de desabastecimiento y violencia.

Ningún medio cedió demasiado espacio (y mucho menos la tapa) cuando la cosa se andaba gestando, de cinco años a esta parte. Ninguno habló demasiado por ese entonces de las millonarias y matemáticas transferencias de ingresos de productores a otros eslabones de la cadena comercial o a un Estado que la gastaba mal. Guillermo Moreno empezó a ser noticia recién cuando manipuleó los valores de la inflación del INDEC, tan caros a nuestros bolsillos ciudadanos, y no cuando hizo trizas los sistemas de formación de precios del ganado (la carne), los del Mercado Central (las frutas y verduras) y los del trigo (el pan). Tampoco cuando hizo añicos el poco Estado con el cual contamos. Todo eso fue vital para el después; los medios llegaron tarde. En el transcurso, los periodistas agropecuarios nos sentimos unos parias.

Y cuando apareció el quilombo, la mayoría de los medios reaccionó muy mal y siempre de acuerdo con su razón social: comprado o autónomo. Los comprados parecían piezas de un ejercito de robots repetidores y su única tarea fue descalificar. Nunca antes escuché tantas veces la palabra "golpistas" como ahora, ni siquiera en tiempos de Aldo Rico. Nunca antes vi que se discutiese tanto sobre la diferencia entre un paro y un lockout. Leí tantas líneas gastadas en hacer política berreta.

A los medios autónomos les concedo la gracia de que todavía lo sean. Gracias a no sé quién siguen siendo reductos humanos, donde priman otros intereses y la contradicción es la receta. Creo que, en esta ocasión, fueron un refugio útil frente a los otros.

Un párrafo merece la agencia estatal (de todos nosotros) Télam, en donde me forme como periodista. En quince días de paro gastaron los dedos para defenestrar al paro rural desde todos los costados, sin piedad, y no concedieron ninguna cabeza a contar las razones -equivocadas o no-, de la protesta. Todos los sellos de goma del oficialismo desfilaron por ese medio, sin filtro. Decían barbaridades, aunque en realidad no decían nada nuevo: repeticiones de un discurso que les llegaba de arriba, lo mismo que a los ministros. En toda mi cobertura no tomé un solo encomillado de esa agencia. Esta indignación no me sacudía tanto cuando yo trabajaba allí, en las épocas censoras, aunque menos, del menemismo.

Tengo posición tomada, lo sé. Me hubiese gustado que los diarios anticiparan esta rebelión auténtica del interior profundo, que poco tiene que ver con los oligarcas que tanto asustan hoy a los militantes del pueblo. Que los hay, gorilas, los hay. Soy periodista agropecuario: por amor a una información, hasta he tomado whisky con muchos de ellos. Pero hay un largo trecho de allí a decir que este paro era un intento de un sector desestabilizante para quedarse con toda la plusvalía de la pampa húmeda. ¿Qué quieren? ¿Que les diga en que páginas de Internet hay que mirar para enterarse de cuántos productores hay en esta región del mundo? Tomensé el trabajo: a muchos colegas les recomiendo que estudien el Censo Agropecuario del INDEC y compren "Márgenes Agropecuarios", que miren bien todos los números. En la cobertura del conflicto, salvo excepciones, hubo una ausencia feroz de datos claves para entenderlo.

Soy periodista agropecuario, repito, y me suele suceder que cuando regreso de una nota en el interior (sea con un oligarca o con un minifundista) siento ingenuamente que hay un país muy diferente al que se respira en Buenos Aires. Hay seres humanos detrás de la General Paz. Me hubiese encantado que alguien titulase sobre este paro: "la rebelión de los gringos". Lo más cercano fue aquello de la "guerra gaucha" con que copeteó el diario Crítica. El paro agropecuario, en su escalada, terminó siendo un llamado de atención severo hacia quienes hacen la política y deben conciliar los intereses de todos los argentinos.

Considero que cuando las cacerolas porteñas comenzaron a sonar no lo hicieron tanto en solidaridad con los productores sino asqueadas por un estilo de hacer política. Muchos medios y periodistas ya se han hecho carne de ese estilo, que no es de izquierda o derecha, ni oficialista ni opositor, sino simplemente autista: muchos medios ya no reflejan lo que sucede en su entorno sino intereses segmentados que tergiversan la película. Espero no haber contribuido, con mis notas, a esta confusión general.

(*) Matìas Longoni, presidente del Círculo Argentino de Periodistas Agrarios (CAPA), una asociación que nuclea a cerca de 400 periodistas especializados en temas agropecuarios de todo el país.

Al día siguiente, Crítica publicó un recuadro titulado “El piquetero rural que no era piquetero ni rural”. El matutino habló con Alberto Raúl Antoliche, el dueño del auto aparecido en la tapa de Página/12 del día anterior, quien “no es dirigente agrario ni productor” y “no tiene nada que ver con el reclamo contra las retenciones”.

El diario señaló que Antoliche “dirige la construcción de un hotel en San Pedro” y según le dijo a Crítica, “voy dos o tres veces por semana. Ayer fui a ver cómo andaba la obra y me encontré con el piquete; me asusté un poco, pero bajé la velocidad y pude pasar entre el fuego. Tuve un poco de miedo a que me rayaran el auto, pero nada más que eso”.

Crítica consideró que “desde un perfil ideológico opuesto, el episodio recordó una tapa de la revista La Primera. Su dueño, Daniel Hadad, utilizó la foto de un jujeño y le hizo borrar un diente, para ilustrar una tapa sobre la invasión de inmigrantes del altiplano a la Argentina”.

Zaiat dice que “no importa nada”

También el miércoles 26, el editor de economía de Página/12, Alfredo Zaiat, publicó una columna de opinión titulada “No importa nada”.

Allí puso un largo ejemplo: “Telefónica y Telecom deciden cortar el servicio de telefonía porque consideran que su rentabilidad no es la adecuada y para restablecerlo exigen un aumento de tarifas. Edesur y Edenor informan que en reunión de directorio adoptaron una medida que afectará a los usuarios porque los dejaran sin luz ante la tosudez de un gobierno que no quiere subir las tarifas. Las empresas de colectivos, las grandes y las pequeñas, impulsan un lockout ante lo que evalúan como una política oficial equivocada de no elevar el precio de los boletos. Las petroleras YPF, Shell, Esso y Petrobras dejan de abastecer las estaciones de servicios para enviar el mensaje que quieren cobrar las naftas más caras. Empresas oligopólicas productoras de alimentos, como Molinos de Pérez Companc y Ledesma de Blaquier, interrumpen los envíos al mercado, porque están en contra de la intervención de la Secretaría de Comercio”.

Luego se preguntó: “La mayoría pensaría que resulta descabellada esa respuesta empresaria, comportamiento que se definiría como antisocial y perturbador. ¿Cuál sería la reacción mediática ante semejante presión patronal que afecta a millones, en especial a los más vulnerables? ¿Dejar sin teléfono, luz, medios de transporte, combustible y alimentos sería aplaudida, acompañada y festejada con cacerolazos? Da la impresión de que no, aunque no habría que descartar sorpresas entre los que ya se sabe e incluso en algunos progresistas culposos”.

En otro párrafo, Zaiat consideró que “pocas medidas patronales han sido de tan manifiesto desprecio hacia el prójimo. Y lo que no deja de asombrar es que la mayoría de los medios pueda considerar ‘justa’ semejante agresión a la población”.

Zuleta y los canales de TV


El editor de política de Ámbito Financiero, Ignacio Zuleta, prefirió poner en foco en la televisión. El miércoles 26 publicó una nota titulada “Todos los fantasmas juntos” en donde afirmó que una vez finalizado el discurso de Cristina Kirchner, “el coro de canales de TV que hasta hace unas horas han sido complacientes con el Gobierno conectaron con los movileros instalados en los principales cortes del campo”.

Wainfeld insiste con la crítica

El viernes 28, cuando los diarios editaron el discurso de la Presidenta en Parque Norte, Wainfeld volvió a criticar a los medios desde su columna en Página/12 titulada “Las cartas sobre la mesa”.

Señaló allí que “durante años, cualquier embotellamiento derivado de cortes de calles o rutas fue tildado como ‘caos’ por la mayoría de los medios y los comentaristas. El tractorazo, cuyo nivel de lesividad fue comparativamente altísimo, fue titulado como ‘paro histórico’. Las palabras algo indican. Pertenecer tiene sus privilegios”.

Agregó que “en el devenir de los cortes hubo también escenas de violencia, golpizas, un apuñalado en Chivilcoy, un hombre que murió tras haberse cerrado el paso a su ambulancia en Laboulaye. Todos saben que esas acciones no describen ánimo criminal sino exaltación y pérdida del mínimo sentido solidario. De todas maneras hubiera sido simpático algún reproche en los grandes medios a esos episodios. Dejamos para otro día hacernos cruces imaginando qué no se hubiera dicho si los manifestantes que ‘cerraron la tranquera’ a una ambulancia con un enfermo terminal hubieran sido piqueteros”.

Por último, consideró que “la acción directa siempre tiene una dosis de violencia, cuanto menos simbólica. También la hubo en la narrativa de tantos medios, que alcanzó picos memorables. Este cronista escuchó a dos colegas, una movilera y una conductora reconocida, discernir entre la ‘gente normal’ y los piqueteros que estaban en Plaza de Mayo el martes. La movilera tipificaba la normalidad: clase media alta. Ninguna se explayó sobre los rasgos distintivos de los anormales. ¿La pigmentación de su piel? ¿Su ideología? ¿La calidad de su vestimenta? El lector puede hacer su menú, que quizá contenga platos combinados”.

Clarín y La Nación, afuera de la discusión


La principal conclusión que ofrece este relevamiento es que en los diarios Clarín y La Nación, ninguno de sus analistas tomó en cuenta el peso que tienen los medios a la hora de construir agenda pública. Ambos matutinos se quedaron sólo en los “análisis políticos” de la tensión entre el Gobierno y las entidades agrarias o en los panoramas económicos referidos a la actividad agroganadera. Sobre la incidencia de las coberturas mediáticas en la agenda, no hubo menciones (apenas Carlos Pagni criticó lateralmente las “operaciones de prensa” del Gobierno, a las que no identificó).

Cabe consignar aquí que ambos diarios tienen intereses en el mundo del agro. Al menos públicamente se sabe que las dos empresas son socias en la feria agropecuaria “Expoagro” que año a año ofrece un importante despliegue de publicidad y cobertura en las páginas de ambos matutinos.

Sólo los diarios Página/12 (cuyas críticas a la construcción mediática fueron funcionales a los planteos del Gobierno), el nuevo Crítica y Ámbito, consideraron que un análisis político y la edición de la información, no puede dejar de lado el rol que los propios medios cumplen en la disputa por el control de la agenda.
Críticas desde la Universidad


El pasado 1° de abril, El Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA aprobó una resolución sobre la cobertura que los medios realizaron del lockout agrario. Allí hubo fuertes críticas a las empresas periodísticas y pedidos a las autoridades públicas para que intervengan ante posibles violaciones de las normas.

A continuación, el texto completo.

Buenos Aires, 1 de abril de 2008.

VISTO, la actuación de la mayoría de los medios de comunicación con motivo de la cobertura del lock out planteado por los productores agropecuarios; y

CONSIDERANDO, que los medios de comunicación son mayoritariamente empresas configuradas como sociedades comerciales que aún cuando desarrollen una actividad comercial lícita, cabe reclamárseles responsabilidad ética y función social distintivas.

Que aquello con lo que trabajan y construyen sus agendas son mensajes en los que las palabras y las imágenes pesan de modo extraordinario en los que las informaciones, opiniones, puntos de vista, recortes de la realidad, son todas de una indudable y creciente influencia social y política;

Que el reconocimiento al derecho a la información como derecho humano importa garantizar no sólo la libertad de expresión sin censura previa por los propietarios de los medios de comunicación y los periodistas, sino también y fundamentalmente los derechos de quienes reciben informaciones y opiniones como un derecho humano esencial de contenido individual y social de doble vía;

Que, durante el tratamiento periodístico de los hechos vinculados al lock out de la actividad agrícola-ganadera, han existido expresiones de periodistas – no corregidas ni enmendadas por colegas del propio medio o sus superiores – que lejos de importar afirmaciones de hechos o apreciaciones opinables, llenan de vergüenza e indignación por sus contenidos clasistas y racistas, y por la supina ignorancia que revelan;

Que el público de los medios ha recibido muestras inadmisibles de trato discriminatorio de los actores sociales según su capacidad económica o su pertenencia de clase ante formas similares de reclamo de derechos;

Que la gran bonanza económica que vive la producción agropecuaria pos devaluación ha generado un mercado publicitario extraordinario para los medios de comunicación, verificada por la proliferación de espacios dedicados a la información rural, no debería influir explícitamente en la línea editorial de los distintos medios, sin perjuicio de que sería hacer conocer al público de modo ostensible el listado y compromiso económico aportado por los anunciantes.;

Que ha sido notoria la ausencia de contrastes en las posiciones dadas a conocer en los medios sobre las medidas de las cuatro entidades que las convocaron así como sobre sus causas y consecuencias.

Que ello pone de manifiesto, en particular para los medios audiovisuales una constatación empírica de la necesidad de la sanción de una ley democrática de radiodifusión que garantice los derechos del público a acceder a información plural, lo que conlleva la existencia de medidas tendientes a controlar los procesos de concentración mediática y de maniobras de monopolio informativo;

Que aunque en este contexto hace difícil para los hombres de prensa hacer oír sus voces cuando no comparten las líneas editoriales, ello nunca puede suponer la admisión de expresiones discriminatorias como naturales a la profesión y respetuosas de las líneas éticas de la misma.

Que ocurre lo propio, y es igualmente preocupante, respecto a la carencia de comunicaciones públicas de los medios que pongan de manifiesto preocupación por los dichos discriminatorios de quienes actúan por sus cámaras, micrófonos o páginas.

Que los propios periodistas, a través de sus diversas organizaciones, deben hacer públicas sus reflexiones ante actitudes antidemocráticas o discriminatorias de sus colegas y los medios de comunicación;

Que existen organismos del Estado que están facultados para aplicar sanciones o hacer públicas sus consideraciones respecto de quienes cometen acciones discriminatorias

Que para nuestra Facultad, que alberga a la Carrera de Ciencias de la Comunicación, los medios de comunicación y la actividad de los periodistas profesionales constituyen dos de sus principales objetos de estudio;


EL CONSEJO DIRECTIVO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
RESUELVE:

Artículo 1º- Expresar el repudio a las expresiones discriminatorias a las que hemos asistido con motivo del conflicto provocado por el lock out de los productores agropecuarios, tanto por las referencias de clase o por invocar el color de la piel o la situación social.

Artículo 2º- Exhortar al Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) para que en el ámbito de sus facultades:
a) realice campañas por vía de la utilización de espacios para la difusión de cuestiones de interés público (art. 72 Ley 22.285) que pongan en conocimiento de la comunidad argentina la existencia de reglas antidiscriminatorias
b) Proceda a realizar las actividades previstas en la Propuesta
Nº 208 del Plan Nacional contra la Discriminación, aprobado mediante el Decreto Nº 1086/05 por medio del Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión, y de acuerdo a sus objetivos, en los espacios referidos en el punto anterior publique el seguimiento de los contenidos de las emisiones de radio y televisión referidas en los considerandos y difunda las conclusiones respectivas.
c) Realice las investigaciones del caso a fin de dirimir si durante dichas coberturas se han dado a la difusión pública expresiones de contenido antidemocrático o de cuestionamiento a la vigencia del estado de derecho.

Artículo 3º- Invitar a la distintas organizaciones de periodistas profesionales a que realicen un llamado de atención a sus afiliados y socios respecto de las faltas éticas graves que se han cometido durante la cobertura de las manifestaciones derivadas del conflicto por la renta agraria. Como así también a que convoquen al ejercicio responsable en el tratamiento de la información.

Artículo 4º- De forma.

DsD 28 - 3 - 2008
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