Zona Dura: 21 de abril de 2010 I al DsD I

Un informe de Fopea que denuncia 147 casos durante 2009

Así se agrede a los periodistas en la Argentina

El presidente de Fopea, Gabriel Michi y los miembros del comité directivo, Fernando Ruiz y Néstor Sclauzero, en la capacitación a los periodistas del monitoreo. (Foto: Fopea)
El presidente de Fopea, Gabriel Michi y los miembros del comité directivo, Fernando Ruiz y Néstor Sclauzero, en la capacitación a los periodistas del monitoreo. (Foto: Fopea)

El Monitoreo de Libertad de Expresión, incluye algunas sorpresas en la categoría “agresores” al periodismo. Participaron en la confección 25 profesionales de todas las provincias. Los ataques por mes, por distrito, por características del hecho y por tipo de agresor. Reflexiones sobre la necesidad de incluir a los medios con “posición dominante” y a los “grandes anunciantes” como limitantes de la libertad de expresión.


En el año 2009 se registraron 147 casos de agresiones a periodistas o limitaciones a la libertad de expresión en nuestro país. Y por primera vez en un relevamiento de este tipo, aparecen entre los posibles “agresores” de los periodistas, las categorías “Propietario de medio”, “Directivos de medio público” y “Personal jerárquico de medio”.

Así surge del informe 2009 del Programa Monitoreo de Libertad de Expresión en la Argentina que el Foro del Periodismo Argentino (Fopea) difundió la semana pasada. Pese a que en los últimos dias se registraron expresiones de preocupación por posibles agresiones a periodistas, ningún diario publicó este informe, al menos hasta el jueves 21 de abril.

En los últimos días, varios editores y columnistas plantearon su preocupación porque el “clima de confrontación” entre el Gobierno y los medios pueda desembocar en agresiones a periodistas. Entre varios hechos, se apoyaron en el afiche anónimo que apareció en las calles porteñas el viernes pasado con imágenes de varios periodistas del Grupo Clarín y críticas hacia ellos. Al respecto también hubo comunicados de repudio por parte del Foro del Periodismo Argentino (Fopea) y de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA).

En Clarín, Julio Blanck afirmó que existe “una legión de operadores entrenados” que “ejecutan la difamación y el escrache (…) Sin pasar del verbo a la acción, por fortuna. Pero orillando peligrosamente esa tentación”. En Perfil, Jorge Fontevecchia señaló que “están dadas las condiciones para que suceda algo grave contra un periodista, y el propio Gobierno será el más afectado”. También en Perfil, Edi Zunino aseguró que el afiche anónimo puede “transformarlos (a los periodistas) en blancos móviles”. En La Nación, Joaquín Morales Solá pronosticó que “la persecución al periodismo, tal como está planteada, terminará mal y con lamentaciones que llegarán cuando ya sea definitivamente tarde”.

En Página/12 Mario Wainfeld no habló de posibles agresiones, pero se refirió al afiche y pidió “deplorarlo, sin entrar a mencionar la pertinencia o no de su contenido. En el Ágora, a cara descubierta, es una cosa. Sin ponerle la firma, muy otra”.

Desde la sección Opinión de Clarín, la periodista y senadora Norma Morandini, afirmó que “cuando desde el mismo poder se descalifica, ataca y agrede a la prensa, a la que se confunde con propaganda o adversario político, se avivan los fantasmas de ese oscuro pasado porque se le abre el camino a la violencia”. Por último, Luis Majul, dijo que la “responsabilidad política” en caso de un ataque a un periodista será del ex presidente Néstor Kirchner.

El informe de Fopea es único en su tipo que viene a reemplazar a los que hacía la ya desaparecida asociación PERIODISTAS. Según explica, “el programa tiene por fin detectar y dar visibilidad a las más diversas limitaciones a la libertad de expresión que ocurren en la Argentina, desde las directas y evidentes, así como las más sutiles. Asimismo, la expectativa es ofrecer un marco de contención y protección ante conductas individuales o colectivas, episodios aislados o prácticas habituales abusivas o amenazantes contra los periodistas, que no son difundidos precisamente por temor a represalias comerciales, laborales o físicas”.

Otro elemento interesante del Monitoreo es que –afirma FOPEA- “es federal, busca atender casos que ocurren en las grandes ciudades y en los pueblos pequeños de todo el país. Para tal fin ha constituido una red de colaboradores, todos socios de Fopea, en diversos puntos del país, que colaboran con las investigaciones de los casos y las acciones posteriores”.

Los periodistas de todas las provincias que participaron como corresponsales del Monitoreo en 2009 fueron: Alejandra Saravia (diario El Ancasti - Catamarca), Darío Díaz (Diario Norte - Chaco), Diego Pérez (FM Ciudad - Chubut), Inés Selvood (Amnesty Internacional - Ciudad Autónoma de Buenos Aires), Mariano Saravia (Radio Nacional - Córdoba), Alfredo Zacarías (corresponsal Diario Clarín – Corrientes), Fabián Magnotta (Radio Máxima, Agencia DyN – Entre Ríos), Amalia Eizayaga (Canal 2 y Radio 2 - Jujuy), Gustavo Laurnagaray (corresponsal Diario Clarín – La Pampa), Julio Aiub Morales (corresponsal Diario Clarín – La Rioja) y Alejandro Costanzo (Diario Digital Cuyo Noticias - Mendoza).

También participaron Itumelia Torres (Radio Nacional Iguazú - Misiones), Elio Brat (Corresponsal diario Página 12 - Neuquén), Alejandro Suárez (Diario Mi Ciudad, Florencio Varela - Pcia. de Buenos Aires, Conurbano Oeste), Sandra Crucianelli (Canal 7 – Bahía Blanca) y Gabriel Bermúdez (Canal 9, ambos Pcia. de Buenos Aires, Zona Sur), Alicia Miller y Hugo Alonso (diario Río Negro – Río Negro), Elena Corvalán (Nuevo Diario - Salta), Oscar Ángel Flores (corresponsal diario Clarín – San Luis), Mariela Arias (corresponsal diario La Nación – Santa Cruz), Gastón Neffen (diario El Litoral – Santa Fe), Julio Rodríguez (corresponsal diario Clarín – Santiago del Estero), Adrián Camerano (Tierra del Fuego) y Fabio Ladetto (La Gaceta – Tucumán).

Estos corresponsales fueron capacitados previamente en diversos talleres del que participaron ONGs que se dedican a la libertad de expresión, ADEPA, la UTPBA, abogados y periodistas. El informe es sumamente extenso porque se incluyen los detalles de cada caso y las acciones tomadas por Fopea, además de algunos textos explicativos.

En esta Zona Dura se publicará lo más saliente del Monitoreo, pero para quienes quieran leerlo completo lo pueden hacer descargándolo del sitio de la organización.



Mapa de la Libertad de Expresión en Argentina

Fopea ofrece un mapa con la distribución de los casos atendidos según las provincias donde tuvieron lugar. Aunque la carga de datos no está completa, ya se puede acceder al Mapa en el sitio de la institución.



Registro de los casos

Según el Foro, “los casos monitoreados por el Programa de Fopea durante el año 2009 fueron 168. El registro de los mismos se realiza en base a información periodística, a la colaboración de los colegas principalmente los socios de Fopea, la atención de los corresponsales, etc”. Aclara que “esto indica que es una exploración manual, por lo que presumiblemente algunos casos no han llegado al conocimiento de Fopea”.

Según el trabajo, “los casos desfavorables a la libertad de expresión (“Ataques”) fueron 147 en total, los cuales fueron determinados como tales a partir del Patrón de Casos, guía práctica que elaboró Fopea para establecer cuáles constituyen casos de ataques y cuales no. Este patrón fue elaborado en base a las principales normativas internacionales en la materia”.

De esa manera, se consignaron cuatro tipo de “ataques”, que a continuación se detallan.













Los nuevos desafíos

El informe contiene un acápite firmado por el miembro de Fopea y profesor de la Universidad Austral, Fernando Ruiz, que plantea nuevos ejes que deberían incluir los monitoreos de libertad de expresión, no sólo en Argentina sino también los que se hacen a nivel continental.

Por ejemplo, considera que “somos capaces de cubrir con bastante eficacia algunos episodios, pero que grandes obstáculos para la autonomía de los periodistas están invisibilizados en nuestros sistemas de protección y defensa. Es decir, somos eficaces para denunciar a un policía que en una provincia agrede a un periodista, pero muy lentos para alertar sobre un mega-anunciante que tiene la capacidad de silenciar por completo un tema de relevancia pública, o sobre un monopolio mediático que recorta arbitrariamente la realidad de esa comunidad”.

Por eso plantea algunos ejes como “Desnaturalizar” que implicaría desterrar “la presunción de que la realidad periodística es muy poco modificable y, por lo tanto, está naturalizada una situación donde los periodistas, por factores estructurales, tienen y tendrán muy poca libertad periodística. Si no consideramos que la situación periodística se pueda cambiar, no tenemos un horizonte de cambio”.

Otra propuesta es “Incorporar censura interna” ya que “tanto en los medios privados como en los públicos existen muchas veces fuertes prácticas de censura interna que afectan la libertad periodística”.

También incluye el “Monitoreo de mega-anunciantes” debido a que “en muchas ciudades hay anunciantes muy poderosos que tienen la capacidad de sacar de la agenda temas de relevancia pública. A veces también son agencias de publicidad que controlan la pauta de las grandes empresas y por eso tienen un enorme poder de coerción sobre los medios de comunicación. En otros casos, pueden ser agencias de publicidad o consultoras que fueron subcontratadas por el estado para distribuir la publicidad oficial”.

Otra iniciativa sería incluir el “Monitoreo de abuso de posición dominante”. Según Ruiz, “en los mercados periodísticos siempre hay actores más grandes que otros, que tienen una posición de mayor influencia que otros. Pero a veces los grandes actores mediáticos pueden tener prácticas abusivas que limitan el desarrollo periodístico, tanto en su interior como hacia otros medios de comunicación”.

La Argentina y su contexto

Las cifras del monitoreo de Fopea hay que tomarlas en el contexto latinoamericano en primer lugar y mundial, en segundo.

Un relevamiento realizado por Diario sobre Diarios (DsD) entre entidades que se ocupan de la temática arroja que según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), fueron asesinados 71 periodistas en el mundo en 2009. Entre los 20 países en que ocurrieron esos crímenes, figuran cuatro de nuestro continente: México (con 2 profesionales asesinados), Venezuela (1), El Salvador (1) y Colombia (1).

En el informe de asesinatos de periodistas desde 1992 a la fecha, el CPJ incluye dos de Argentina con “motivo confirmado”: los de Ricardo Gangeme y de José Luis Cabezas, y uno con “motivo no confirmado”: el de Mario Bonino.